Mi follada salvaje en el hotel del aeropuerto

Estaba en el aeropuerto de Madrid, vuelo a Barcelona retrasado tres horas. Neveaba fuera, pero dentro, el olor a café quemado y hamburguesas me mareaba. Anuncios por megafonía: ‘Vuelo IB-1234, retraso por niebla’. Me senté en la sala de embarque, piernas cruzadas, mini falda subiendo un poco. Sudor bajo la blusa por el estrés.

Lo vi al fondo, alto, moreno, con barba de tres días. Ojos que se clavaron en mí. Sonreí, él se acercó con una cerveza en mano. ‘¿Esperando lo mismo?’, dijo con acento andaluz. ‘Sí, jodido retraso’, respondí, mordiéndome el labio. Charlamos: él de Sevilla, yo de Valencia, volviendo de un congreso. Risas, roces casuales de rodillas. ‘Hay un hotel al lado, cinco minutos. ¿Compartimos la espera?’, propuso. El corazón me latió fuerte. ‘Venga, antes de que cancelemos’. Agarré mi maleta de cabina, él la suya. Adrenalina pura, sin nombres reales.

El cruce de miradas en la sala de embarque

Llegamos al hotel cutre cerca del aeropuerto. Recepción rápida, habitación doble. Puerta cierra, clim ronroneando frío. Sábanas blancas impolutas, olor a desinfectante. Nos miramos. ‘No tenemos mucho tiempo’, murmuré. Se abalanzó, beso salvaje, lengua invadiendo mi boca. Manos por todas partes. ‘Quítame la blusa’, jadeé. Botones volando, sujetador fuera, tetas al aire. Las chupó duro, pezones duros como piedras. ‘Joder, qué ricas’, gruñó.

Le bajé los pantalones, polla saltando, gruesa, venosa, cabezota hinchada. ‘Mira esta verga’, le dije, masturbándola. Se puso de rodillas, falda arriba, tanga a un lado. Lengua en mi coño, lamiendo labios, clítoris palpitante. ‘Estás empapada, puta’, dijo. Gemí, ehm, sí, chúpame más. Dedos dentro, dos, curvados en el punto G. Me corrí rápido, jugos por su barbilla.

La urgencia en la cama bajo la clim

Lo tiré en la cama, monté. Polla recta al coño, empalándome. ‘¡Fóllame fuerte!’, grité. Arriba abajo, tetas botando, él pellizcándome el culo. ‘Tu coño aprieta como una virgen’, jadeó. Cambiamos, él encima, embistiendo brutal. Paredes finas, pero nos daba igual. ‘Me voy a correr’, avisó. ‘Dentro, lléname la chochita’. Chorros calientes, polla pulsando. Yo me froté el clítoris, orgasmo explotando, uñas en su espalda.

No paramos. De lado, él por detrás, dedo en mi culo. ‘¿Te gusta el ojete?’, preguntó. ‘Sí, mételo despacio’. Polla lubricada con mis jugos, entrando al ano. Dolor placer, ‘¡Joder, rómpeme el culo!’. Follando anal, rápido, sudando bajo la clim helada. Otra corrida, semen goteando.

A las cinco, alarma. Ducha rápida, jabón neutro borrando olores. ‘Ha sido brutal’, dijo besándome. ‘Sin mañana, ¿eh?’. Asentí, sonrisa pícara. Bajamos, cafés en el lobby, anuncios retumbando. Nos separamos en la puerta del aeropuerto. Él a su puerta, yo a la mía. Coño dolorido, semen secándose en muslos. Subí al avión, recuerdo ardiendo en mi mente. Mejor equipaje de mano.

Leave a Comment

Your email address will not be published. Required fields are marked *

Scroll to Top