Estaba en escale en Barajas, vuelo a Barcelona retrasado cuatro horas. Hotelucho mugriento al lado del aeropuerto, con el zumbido constante de los aviones y el olor a café quemado del lobby flotando por todas partes. Aburrida como una ostra, salí a matar el tiempo. Anuncios de vuelos retumbando: ‘Vuelo IB567 a París, empaquetando última llamada…’
Entré en un sex-shop cutre a dos calles, luces neón parpadeando. Me paré en el pasillo de los dildos. De todo: gordos, largos, dobles cabezas, vibradores con ventosas. Algunos tan raros que… no sé, ¿por culo? ¿Por dónde? Me quedé mirando uno doble, realista, una polla normal y otra más chica saliendo de la base. Pensé, joder, para dos…
El encuentro casual en la tienda y la decisión impulsiva
‘¿Nata?’ Voz suave me sacó. Me giré. Era Ana, mi compi de locuras pasadas. Alta, delgada, tetas pequeñas pero sexys, ojos azules, melena rubia suelta. Vestido negro finito, escotado, sin sujetador, piernas interminables con taconazos. Nos abrazamos fuerte, besos en las mejillas, oliendo su perfume dulce contra el tufo a goma del local.
‘¿Qué coño haces aquí?’ ‘Aburrida en el hotel, ¿y tú?’ ‘Igual, joder.’ Risas tontas. Sabíamos que los tíos nos miraban babosos. Ana coge el doble dildo: ‘Este te lo regalo por tu cumple, para que pruebes el culito.’ Susurro caliente en mi oreja.
De repente, un niñato gritó: ‘Mariconas.’ Sus colegas, cortados. ‘Les metería la polla en el coño aunque no les gusten los tíos.’ El pendejo entró en una cabina. Salió: ‘Chao, gouines.’ Cabrón. Me giré furiosa, pero un tío lo paró: alto, pelo largo en coleta, barba de tres días, cicatriz en la mejilla, ojos azules intensos. ‘Ya basta, Andries, lárgate.’ Voz grave, segura.
Le sonreí: ‘Gracias.’ Hizo un gesto con la cabeza. Compramos un arnés con polla enorme, salimos riendo. ‘Tú primero’, ‘No, tú.’ Parking oscuro detrás del hotel, luces del aeropuerto parpadeando lejos. Noche cerrada, olor a gasolina y humedad. Claves caen de mi bolso, ruido pasos. Él: ‘Tranquilas, vivo aquí.’ Edificio abandonado al fondo. ‘¿En serio?’ ‘Subid si queréis.’ Mirada rápida. ‘Vale, ¿nos haces la fiesta tú solo?’
Subimos escaleras crujientes, aire frío de la clim del hotel filtrándose. Cuarto en el cuarto piso: colchón en el suelo con sábanas blancas impolutas pero raídas, ventana a las pistas, anuncios de vuelos lejanos. Olor a sudor viejo y cerveza. Tres vasos con licor casero, fuerte como un puñetazo. Tosí, ardía.
La follada intensa y el adiós antes del vuelo
Se acercó, mano en mi nuca, beso duro, lengua invasora. Olor a macho sudado, excitante. Luego a Ana, mordida en el labio. Nos empujó, nuestros labios se rozaron. Tímido al principio, luego lengua en lengua, caliente.
Manos por todos lados. Él abre mi blusa, dedos en mis tetas, pezones duros. Ana baja mi falda: ‘Sin bragas, guarra.’ Yo la desnudo, cuerpo perfecto desnudo. A él, polla tiesa en mi mano, gruesa, venosa. Me sube a la mesa, polla dentro de golpe. ‘Joder…’ Follada dura, mesa crujiendo, su vientre contra mi clítoris. Ana detrás, le quita pantalones, le mama huevos mientras me folla.
Gimo fuerte. Ana besa mi boca, lengua abajo a tetas, chupando pezones. Mano en mi clítoris, círculos rápidos. Me corro gritando, él eyacula dentro, caliente.
Ahora Ana mama su polla, yo lamo lo que sobra. Tándem, lenguas en su tronco. Luego al colchón. Ana pone el arnés, se tumba. Me monto, polla falsa en mi coño, cabalgo. Sus manos en mis tetas, pellizcando. Yo bajo, beso. Dedo de él en mi culo, lubri con saliva, entra fácil. Luego su polla gorda, dolor-placer. Ana acelera, me corro otra vez, él detrás, follando mi culo mientras.
Eyacula, nos quedamos jadeando, cuerpos sudorosos, clim fría secando el sudor.
Anuncios: mi vuelo. ‘Joder, tengo que irme.’ Risas. ‘La próxima, invita amigos.’ Vestir rápido, beso final. Bajo sola, olor a café otra vez, check-in. Vuelo despega, coño y culo ardiendo, recuerdo en mi cabeza. Sin nombres reales, sin mañana. Pura adrenalina.