Estaba en el aeropuerto de Barajas, escale de seis horas por un vuelo jodido. Olor a café rancio flotando, anuncios de vuelos retasados retumbando: ‘Vuelo IB-345 a Madrid, puerta 12’. Me senté en el bar, falda corta, top ceñido mostrando mis tetas firmes pero pequeñas. Sudaba un poco, la clim fría del sitio no ayudaba.
Ahí lo vi. Un tío de unos veintitantos, alto, musculoso, ojos verdes clavados en mí. Nuestras miradas se cruzaron, eh… como un imán. Sonreí, él se acercó con una birra en la mano. ‘¿Retraso también?’, dijo con voz grave. ‘Sí, cuatro horas muertas. ¿Y tú?’. Se llamaba Pablo, o eso dijo. Vuelo a Valencia, igual de jodido. Charlamos, risas, roces casuales. La adrenalina del viaje, anonimato total, sabiendo que en horas nos íbamos cada uno por su lado.
El cruce de miradas y la decisión impulsiva
‘Joder, qué desperdicio. Hay un hotel a dos minutos, habitaciones por horas. ¿Compartimos la escale?’, soltó de repente. Mi coño dio un brinco. ‘Venga, sin rollos. Solo placer rápido’. Corazón latiendo fuerte, olor a su colonia mezclada con café. Pagamos birras, salimos. Cinco minutos y check-in. Ascensor, su mano en mi culo ya. Puerta cierra, clic.
La habitación era impersonal: AC a tope, fría como hielo, sábanas blancas crujientes, vista a las pistas con luces parpadeando. ‘Quítate todo’, murmuro. Él se baja el pantalón, polla gorda ya medio dura saltando. ‘Me has puesto cachondo en el bar’. Empieza a pajearse lento, arriba-abajo, gemido bajo. ‘Joder, enséñame cómo lo haces bien’. Me arranco el top, tetas al aire, pezones duros. Falda abajo, tanga empapada. Mi coñito con pelito fino asomando, culo redondo.
Follada brutal en la habitación con urgencia
Me acerco, su mano en mi teta, apretando. La mía sobre la suya en la polla, guío el ritmo. ‘Más rápido, cabrón’. Piel suave, venas pulsando. Él mete dedos en mi raja, resbaladiza de jugos. ‘Estás chorreando, puta’. Nos tumbamos, 69 urgente. Su lengua en mi clítoris, lamiendo fuerte, chupando labios. Yo engullo su polla, salada, gorda llenándome la boca. ‘¡Mmm, qué rica!’, gime. Dedos en mi culo, uno entrando suave.
No aguanto. ‘Fóllame ya, hostia’. Se pone encima, polla rozando mi entrada. Un empujón, entra de golpe, coño apretado tragándosela. ‘¡Joder, qué prieta!’. Embiste brutal, cama chirriando, sudor goteando. Tetas botando, uñas en su espalda. ‘Más duro, rómpeme el coño’. Cambiamos, yo encima, cabalgando salvaje, polla golpeando fondo. ‘¡Me corro, leche dentro!’. Él explota, chorros calientes llenándome, yo tiemblo en orgasmo, jugos mezclados.
Ducha rápida, agua caliente lavando semen de mis muslos. ‘Ha sido brutal’, dice besándome. Mirada de ‘sin mañana’. Vuelvo al aeropuerto, piernas temblando, olor a sexo pegado a la piel. Anuncios otra vez: mi vuelo embarca. Me siento en el avión, coño palpitando, sonrisa pícara. Recuerdo quemando en mi bagage a mano, listo para la próxima aventura.