Mi polvo inolvidable en el hotel del aeropuerto durante la escala

Estaba en ese hotel cutre al lado del aeropuerto de Madrid, escala de cuatro horas por un vuelo retrasado. Sudaba un poco, el aire cargado de olor a café rancio de la máquina expendedora. Anuncios de vuelos retumbaban: ‘Atención, vuelo a Barcelona demorado dos horas más’. Me pedí un gin-tonic en el bar diminuto, sola en una mesa alta, piernas cruzadas, falda corta por el calor.

Él apareció de repente. Alto, moreno, ojos oscuros que clavó en mí mientras pedía una cerveza. Nuestras miradas se cruzaron, eh… como un chispazo. Sonrió, se acercó. ‘¿Española? Yo voy a París, pero este retraso me mata’. Charlamos, risas nerviosas. Se llamaba Marco, piloto low-cost, barba de tres días, manos grandes. Hablaba de viajes, de follones en cabinas. Yo, abierta como siempre en estos viajes anónimos, le conté mi rollo nómada. ‘¿Sabes qué? Mañana me piro a Latinoamérica, cero compromisos’. Él dudó un segundo, miró mi escote. ‘¿Y si matamos el tiempo arriba? Mi habitación está en el quinto’.

La mirada que lo cambió todo en la sala de espera

Subimos en el ascensor chirriante, su mano rozando mi culo. Puerta abierta, clim brutal, piel de gallina. Draps blancos impolutos, olor a desinfectante. Nos besamos como lobos, lenguas urgentes. ‘Joder, qué ganas’, murmuró tirándome en la cama. Le arranqué la camisa, polla ya dura bajo los pantalones. La saqué, gruesa, venosa. ‘Mámala’, me dijo. Me arrodillé, chupé despacio, saliva goteando, bolas en la mano. Gemí con la boca llena, él gimiendo ‘Sí, así, puta guarra’.

Follada urgente en la habitación fría

Me puso a cuatro patas, falda subida, braga a un lado. Dedos en mi coño empapado, ‘Estás chorreando, zorra’. Entró de un golpe, polla llenándome hasta el fondo. Folladas brutas, cama crujiendo. ‘Más fuerte, rómpeme’, jadeé. Cambiamos, yo encima, rebotando, tetas al aire. Sudor mezclado, piel pegajosa. ‘Quiero tu culo’, gruñó. Escupió en mi ojete, dedo primero, luego dos. Dolor rico, me abrí. Polla resbalando adentro, lenta al principio. ‘¡Joder, qué prieto!’. Me folló el culo como un animal, mano en mi clítoris frotando salvaje. Orgasmo brutal, grité, coño contrayéndose vacío. Él se corrió dentro, caliente, gimiendo mi nombre falso.

Rodamos exhaustos, risas entre jadeos. ‘Eres increíble’, dijo besándome el cuello. Duermen un rato, alarma pitando. ‘Mi vuelo sale en una hora’. Vestida a prisa, beso rápido en la puerta. ‘Sin números, sin promesas, solo esto’. Bajé al aeropuerto, olor a café otra vez, anuncio de mi vuelo. Sentada en el avión, coño aún palpitando, sonrisa pícara. Ese polvo anónimo, adrenalina pura, se va conmigo en el equipaje de mano. Mañana, otro destino, otra aventura.

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