Estaba en escala en Barajas, hace unas semanas. Vuelo a México retrasado cuatro horas. Decidí pillar habitación en el hotel cutre al lado del aeropuerto. El bar olía a café quemado y croissants rancios. Aire acondicionado pitando frío, como si estuviéramos en el polo. Anuncios de vuelos retumbando: ‘Última llamada para Nueva York’. Me pedí un gin-tonic, sudada del viaje, falda ajustada y blusa ligera pegada a los pechos.
Lo vi entrar. Alto, moreno, unos 40, con esa mirada de viajero solo. Camisa abierta, pantalón vaquero marcando paquete. Se sentó al lado, pidió cerveza. Nuestros ojos se cruzaron. Sonreí, él levantó la ceja. ‘¿Escale también?’, dijo con acento italiano. ‘Sí, cuatro horas muertas. ¿Y tú?’. ‘A Roma en tres. Tiempo de matar’. Reímos. Charla tonta: aviones, jet lag, lo puta que es viajar sola. Sentí su rodilla rozar la mía. Calor subiendo. ‘Oye, mi habitación está arriba. ¿Vienes? No hay mañana, solo ahora’. Dudó un segundo, ojos en mis tetas. ‘Joder, sí. Vamos’. Pagamos y subimos, corazón latiendo fuerte.
La Mirada en el Bar del Hotel
Puerta cerrada, verrou. Aire frío erizando pezones. Sábanas blancas impersonales, olor a desinfectante. Me empujó contra la pared, boca en mi cuello. ‘Estás buenísima’, murmuró. Manos en mi falda, subiéndola. Bragueta abierta, su polla saltó dura como piedra, venosa, gorda. ‘Mira esto, por ti’. La agarré, palpitante, pre-semen brillando. ‘Fóllame ya, no tenemos tiempo’. La chupé hambrienta: lengua en el glande, bolas en la boca, succionando fuerte. Gemí: ‘Qué polla rica, dame más’. Me tiró en la cama, piernas abiertas. Coño empapado, labios hinchados. Lamida rápida mi clítoris, dedos dentro revolviendo. ‘Estás chorreando, puta cachonda’.
Follada Urgente en la Habitación
Me penetró de golpe, polla hundiéndose hasta el fondo. ‘¡Ahhh, sí! Más fuerte’. Embestidas brutales, cama chirriando, piel sudada chocando. Tetetazos rebotando, pezones duros mordidos. ‘Tu coño aprieta como puta virgen’. Le clavé uñas en espalda, arqueándome. Cambiamos: yo encima, cabalgando salvaje, polla rozando punto G. ‘Me corro, joder…’. Chorros calientes dentro, sin condón, riesgo del viaje. Él gruñendo: ‘Toma mi leche, toda’. Sudor goteando, olor a sexo crudo mezclando con el café de abajo. Dedos en mi culo, metiendo dos, sodomizándome mientras follaba. Explosión doble: yo squirteando en su polla, él llenándome otra vez. Colapsamos, jadeando, piel pegajosa.
Reloj marcaba dos horas menos. ‘Tengo que irme’, dijo besándome. ‘Yo también, vuelo’. Ducha rápida juntos, agua caliente lavando fluidos. Secándonos, risa nerviosa. ‘Ha sido… increíble. Anonimato puro’. Abrazados un minuto, su polla semi-dura rozándome. Bajamos, él a embarque, yo con maleta. Anuncio: ‘Vuelo México, puerta 15’. Caminé con coño dolorido, semen goteando muslos, sonrisa pícara. Ese polvo quema en mi bagaje a mano, recuerdo para masturbarme en el avión. Viajar es vida, follar es libertad.