Mi Escala Caliente en el Aeropuerto: Follando con un Desconocido

Estaba en una escala eterna en Barajas, Madrid. Mi vuelo a Barcelona retrasado cuatro horas. Me senté en el bar de la terminal, con el olor fuerte a café quemado metiéndose en la nariz. Anuncios de vuelos por los altavoces, ‘última llamada para el vuelo a París’… Clima frío de la sala, piel de gallina bajo la blusa. Pidí un gin-tonic para matar el tiempo. Ahí lo vi. Un tío moreno, pelo revuelto, nariz grande, no era un modelo, pero ojos dulces, como perdidos. Me miró fijo, sonrió tímido. Yo le devolví la mirada, mordiéndome el labio. ¿Por qué no? Soy abierta, los viajes me ponen cachonda, ese anonimato… nada de mañana.

Se acercó, cerveza en mano. ‘¿Española? Yo de aquí, pero vuelo a Valencia en unas horas.’ Hablamos. Se llamaba Raúl, 28 años, trabajaba en logística del aeropuerto, turno nocturno. Nervioso, tartamudeaba un poco. ‘Eh… estás sola, ¿no? Yo también, mi vuelo sale tarde.’ Reí, toqué su brazo. ‘¿Y si matamos el tiempo juntos? Hay un hotel al lado, capsules baratas.’ Sus ojos se abrieron, pero asintió rápido. Pagamos y salimos, el aire nocturno fresco, luces de aviones despegando. Caminamos rápido, adrenalina subiendo.

El Regalo en la Sala de Espera

Llegamos al hotel cutre cerca del aeropuerto. Recepción vacía, subimos. Habitación impersonal, aire acondicionado zumbando frío, sábanas blancas crujientes, olor a desinfectante. Cerró la puerta y ya. Nos besamos salvajes, lenguas enredadas, su saliva dulce con cerveza. ‘Joder, qué ganas’, murmuró. Le arranqué la camisa, pelo en pecho suave. Bajé la cremallera, saqué su polla. Gruesa, venosa, ya dura como piedra. ‘Mira qué polla más rica’, le dije, lamiendo el capullo. Él gimió, manos en mi pelo. La chupé hondo, garganta apretada, bolas en mi mano. Saliva chorreando, él jadeando ‘para, para o me corro’.

Lo tiré en la cama, me quité la falda. Bragas empapadas, coño palpitando. Me subí encima, restregué mi coño peludo contra su polla. ‘Fóllame ya, no tenemos tiempo.’ Se puso condón rápido, yo guié su polla gorda dentro. ¡Ay! Entró apretado, mi coño chorreando jugos. Cabalgaba fuerte, tetas botando, pezones duros rozando su pecho. ‘¡Más duro, cabrón!’ Golpeaba abajo, polla tocando fondo, clítoris frotando. Sudor mezclado, piel pegajosa. Cambiamos, él encima, misionero brutal. Piernas abiertas, polla embistiendo como pistón. ‘Tu coño es una puta gloria, tan apretado.’ Gemí alto, ‘¡Sí, rómpeme el coño!’ Dedos en mi clítoris, frotando rápido. Orgasmo brutal, cuerpo arqueado, squirt mojando sábanas.

Follada Brutal Antes del Vuelo

No paró. Me puso a cuatro, nalgadas sonoras. Polla entrando salvaje, bolas golpeando mi culo. ‘¡Me corro, joder!’ Sacó, quitó condón, leche caliente en mi espalda, chorros espesos bajando. Colapsamos, jadeos, aire frío secando sudor. Besos suaves ahora, su mano en mi teta. ‘Ha sido… increíble.’

Sonó mi alarma. Vuelo en una hora. Me vestí rápido, él igual. Abajo, café del lobby amargo. ‘Adiós, Raúl. Buen vuelo.’ Sonrisa, beso rápido. Salí al shuttle del aeropuerto, coño dolorido, sabor a polla en boca. Anuncios otra vez, mi vuelo embarcando. Me senté en el avión, sonrisa pícara. Ese polvo en mi equipaje de mano, quema aún.

Leave a Comment

Your email address will not be published. Required fields are marked *

Scroll to Top