Estaba en Barajas, vuelo retrasado tres horas. El olor a café quemado del bar me tenía harta. Anuncios de vuelos por los altavoces, ‘Señor pasajero…’, ruido constante. Me pedí un gin-tonic, sentada en la barra. Él apareció de repente. Alto, moreno, ojos que te desnudan. Nuestra mirada se cruzó. Sonrisa pícara. ¿Español? No, italiano de paso. ‘Ciao bella, ¿esperando también?’ Su acento… uff, me puso la piel de gallina.
Charlamos. Él, Luca, de Milán, escala larga a México. Yo, volviendo de Madrid a Barcelona. ‘Estas horas libres… ¿qué hacemos?’ Hesité. La adrenalina del viaje, el anonimato. ‘Hay un hotel al lado, cinco minutos’. No lo pensé. ‘Vámonos’. Caminamos rápido, riendo nerviosos. Check-in exprés, habitación impersonal, sábanas blancas crujientes, aire acondicionado helado que eriza los pezones.
La espera y el cruce de miradas
Entramos y… ¡bum! Puertas cerradas. Sus manos en mi culo, besos hambrientos. ‘Eres fuego’, murmura. Le arranco la camisa, pelo en pecho, olor a hombre sudado del viaje. ‘Fóllame ya, no tenemos tiempo’. Lo empujo a la cama. Le bajo los pantalones, polla dura, gruesa, venosa. ‘Joder, qué pedazo’. La chupo ansiosa, saliva chorreando, bolas en la mano. Gime fuerte, ‘Cazzo, sì!’. Lengua en el glande, succiono hasta la garganta, él me agarra el pelo.
Me pone a cuatro patas. Dedos en mi coño, ya empapado. ‘Estás chorreando, puta cachonda’. Entra de golpe, polla llenándome entera. ¡Ahhh! Golpes brutales, piel contra piel, chapoteo húmedo. ‘Más fuerte, joder, rómpeme’. Me azota el culo, rojo fuego. Cambio, yo encima, cabalgo salvaje, tetas rebotando, clítoris frotando. Sudor por todos lados, clim soplando frío en la espalda. ‘Me corro… ¡ya!’, grita él, llenándome de leche caliente. Yo exploto segundos después, temblores, coño apretando su polla blanda.
El polvo intenso y la despedida
No paramos. Segunda ronda, misionero. Piernas en hombros, me penetra profundo, besos con lengua, mordiscos. ‘Tu coño es perfecto, aprieta más’. Gemidos ahogados, miedo a quejas vecinas. Orgasmo mutuo otra vez, él eyaculando dentro, yo arañándole la espalda. Cansados, abrazados en sábanas revueltas, olor a sexo impregnado. ‘Esto es lo mejor de viajar’, susurro. Él ríe, ‘Sin nombres mañana’.
Amaneció. Anuncios de vuelos en el móvil. ‘Mi avión sale en una hora’. Ducha rápida juntos, manos juguetonas aún. Vestirnos, beso largo en la puerta. ‘Adiós, desconocido’. Camino al aeropuerto, piernas temblando, coño dolorido pero feliz. Recuerdo su polla, sus gemidos, en mi bagage a main. Ningún mañana, puro placer. Uff, qué vicio.