Al alba, anuncios de vuelos retumbaban lejanos. ‘Mi avión’, susurré. Ducha rápida, jabón neutro borrando olores. Nos vestimos, beso salado. ‘Sin números, ¿eh? Pura aventura’. Bajamos, aire mañanero fresco. Él a su terminal, yo al control, coño palpitando aún, braguita húmeda en la mochila. Sentada en la sala, café en mano, sonrisa tonta. Ese polvo anónimo, urgente, es mi vicio. Mañana, otro vuelo, otro quizás. Pero este quema en mi memoria.