Estaba en el aeropuerto de Madrid, ehm… escala de seis horas infernales. Vuelo retrasado, ¿sabes? Olía a café quemado por todos lados, anuncios de vuelos retumbando: ‘Última llamada para Nueva York’. Me senté en el bar del hotel al lado, uno cutre cerca de la terminal. Sudorosa del viaje, falda corta pegada a la piel por la humedad. Pedí un gin-tonic, hielo chasqueando.
Él apareció de la nada. Alto, barba de tres días, ojos que te desnudan. Turista, mochila al hombro. Nuestras miradas chocaron. Sonrisa torcida. ‘¿Escaleta eterna?’, dijo con acento italiano. ‘Sí, joder, hasta las seis’, respondí, mordiéndome el labio. Charla fluida: viajes locos, noches sin fin. La química explotó. Adrenalina pura, sabiendo que en horas me iba. ‘¿Subimos? Solo unas horas libres’, murmuró, mano rozando mi muslo bajo la barra. Corazón latiendo fuerte. ‘Venga, sí’.
El Regalo del Destino en la Sala VIP
Subimos al ascensor, climatización helada erizándome la piel. Puerta de la habitación: 312, impersonal. Draps blancos crujientes, olor a desinfectante. Nos comimos a besos antes de cerrar. Manos urgentes. Le arranqué la camisa, él mi blusa. Tetas al aire, pezones duros. ‘Joder, qué tetas’, gruñó. Me tiró en la cama, falda arriba, bragas a un lado. Dedos en mi coño ya empapado. ‘Estás chorreando, puta cachonda’. Gemí, arqueándome.
Se bajó los pantalones: polla gruesa, venosa, tiesa como palo. ‘Chúpala’, ordenó. La tragué entera, saliva goteando, lengua en el glande salado. Él jadeaba, ‘Sí, así, zorra’. Me folló la boca, pelotas golpeando mi barbilla. Anuncios de vuelos lejanos, como banda sonora. Me puso a cuatro patas, nalgas abiertas. ‘Voy a reventarte el coño’. Entró de un golpe, polla abriéndome en dos. ‘¡Ahhh, joder! Más fuerte’. Embestidas brutales, piel chocando, cama crujiendo. Sudor mezclado, olor a sexo crudo.
Clímax Brutal y Despedida Inolvidable
Me giró, piernas en hombros. Polla hundiéndose hasta el fondo, rozando el útero. ‘Me corro dentro’, avisó. ‘Sí, lléname de leche’. Aceleró, gruñendo. Chorros calientes inundándome, coño palpitando. No paró. Me lamió el clítoris, lengua experta. Orgasmos en cadena, gritando su nombre falso: Marco. Dedos en mi culo, preparándome. ‘Ahora el ojete’. Lubriqué con su saliva, polla dura otra vez. Entró lento, dolor-placer. ‘¡Coño, qué apretado!’. Me folló el culo salvaje, mano en mi coño frotando.
Horas volando. Polla en todas partes: coño, boca, culo. Leche en tetas, cara, tragada. Cuerpos pegajosos, jadeos entrecortados. ‘No pares, que mi vuelo sale pronto’. Último polvo: yo encima, cabalgando como loca, tetas botando. Él pellizcándome pezones, ‘Córrete, puta viajera’. Explosión mutua, fluidos everywhere.
A las cinco, alarma. Ducha rápida, jabón neutro borrando pruebas. ‘Ha sido brutal’, dijo besándome. ‘Sin números, sin promesas’. Bajamos, lobby con luces fluorescentes. Me abrazó fugaz, olor a él en mi piel. ‘Buen viaje’. Corrí a la terminal, coño dolorido, sonrisa pícara. Anuncio: ‘Embarque para Barcelona’. Recuerdo quemando en mi maleta de mano. Adrenalina eterna.