Estaba en esa escale eterna en Madrid-Barajas. Vuelo retrasado cuatro horas. Me metí en el hotel del aeropuerto, uno de esos impersonales con habitaciones blancas y clim ruidosa. Olía a café quemado del lobby y las anuncios de vuelos retumbaban: ‘Vuelo a Barcelona, puerta 15’. Me duché rápido, piel pegajosa del viaje, y me tiré en la cama con las piernas abiertas. La calor me tenía cachonda perdida. Manos bajando solas, tocando mi coño húmedo, clítoris hinchado. Gemía bajito, imaginando pollas anónimas.
De repente, toques en la puerta. ‘¿Sí?’, digo, incorporándome. Era ella, la rubia del bar del lobby. Nos miramos antes, cruzamos sonrisas calientes mientras pedía un gin-tonic. ‘Perdona, ¿eres la de la 204? Te dejaste el móvil en la barra’, dice con acento francés, ojos brillantes. Entro, cierra la puerta. ‘Gracias… ehm, ¿quieres pasar? Tengo tiempo hasta el vuelo’. Se ríe, se acerca. ‘Yo también espero conexión. Y tú… estabas tan sexy sola’. Sus labios en los míos, suaves, lengua juguetona. Me dejo, manos en sus tetas firmes.
El mirada que lo cambió todo
Nos besamos como locas, ropa volando. Ella me tumba, lengua en mi coño, lamiendo lento, chupando el clítoris. ‘Mmm, estás empapada’, murmura. Yo gimo, arqueo la espalda contra los draps fríos. Oigo la clim zumbando, un anuncio lejano: ‘Última llamada París’. Pero no paro. Le como el culo, rosado y suave, lengua metida, mientras ella se retuerce.
Puerta otra vez. Su marido, alto, moreno, entra con llave extra. ‘Henri, ¿qué…?’. Se queda parado, polla ya dura bajo los pantalones. Ella ríe: ‘Mira, amor, la española cachonda’. Él sonríe pillo, se desnuda. Polla gruesa, venosa. ‘¿Queréis jugar? Mi vuelo sale en dos horas’. Nos miramos, adrenalina pura. Anonimato total, sin nombres reales.
Placer urgente sin mañana
Me pone a cuatro patas, vaselina del minibar en mi culo. Dedos primero, abriéndome. ‘Relájate, guapa’, dice él. Ella me besa, dedos en mi coño. Su polla entra despacio en mi ano, dura como hierro. ‘¡Joder, qué apretado!’, gruñe. Empieza a follarme el culo fuerte, palmadas en las nalgas. Yo chillo: ‘¡Más, rómpeme el ojete!’. Ella debajo, lamiéndome el clítoris, lengua en mi coño mientras él me taladra.
Cambio: ella a cabalgada sobre su polla, yo le meto lengua en el culo a él. Luego, él la encula a ella, yo con un dedo en su ano mientras la folla vaginal. ‘¡Cojones, qué puta caliente!’, dice él. Semen everywhere, yo trago, ella lame mi culo dilatado. Follando sin parar, sudor, olores a sexo y café filtrándose. Orgasmo tras orgasmo, ella gritando: ‘¡Me vengo en el culo! ¡Lléname!’.
Último polvo: yo encima de su polla en el coño, él en mi culo. Doble penetración rápida, urgente. Gemimos juntos, clímax explosivo. Reloj marca 5:45 am. ‘Mi vuelo…’, digo jadeando. Se visten rápido. Besos, risas. ‘Sin mañana, solo esto’. Bajo al aeropuerto, piernas temblando, coño y culo ardiendo. Anuncio: ‘Barcelona embarque’. Sonrío, recuerdo grabado en mi equipaje de mano. Mejor escale ever.