Estaba en escale en el aeropuerto de Clermont-Ferrand. Mi vuelo a Madrid retrasado tres horas. Me senté en el bar, olor a café quemado por todos lados, anuncios de vuelos retumbando: ‘Vuelo AF123 a París, puerta 5’. Sudor pegajoso en la piel por el calor del terminal. Pedí un gin-tonic, hielo tintineando en el vaso.
Él apareció de repente. Alto, ojos verdes intensos, sonrisa pícara. Se sentó al lado, pidiendo una cerveza. ‘¿Española?’, dijo con acento francés suave, casi québécois. Nuestras miradas se cruzaron, electricidad. ‘Sí, de Madrid. ¿Y tú?’. ‘De paso, como tú. Gabriel’. Hesité, mordí el labio. El anonimato del aeropuerto me ponía cachonda. Sabía que en unas horas nos iríamos cada uno por su lado. ‘Delphine’, mentí, riendo bajito. Charla rápida: viajes, aventuras. Su mano rozó mi muslo bajo la barra. ‘¿Hotel cerca? Mi vuelo sale al amanecer’. Asentí, corazón acelerado.
El encuentro en el bar del aeropuerto
Caminamos rápido al hotel del aeropuerto, luces neón parpadeando, aire fresco de la noche. Recepción: ‘Habitación 24, segundo piso’. En el ascensor, su boca en mi cuello, manos subiendo mi falda. ‘Joder, qué ganas’, murmuré. Puerta cierra, luces tenues, clim roncando frío. Draps blancos crujientes, impersonales. Nos desnudamos febril. Su polla ya dura, gruesa, venosa. La agarré, piel caliente. ‘Chúpamela’, gruñó. Me arrodillé, lengua en el glande, saliva goteando. La tragué hasta la garganta, él gimiendo, manos en mi pelo. ‘Qué boca, puta’. Escupí, lamí huevos, succioné fuerte.
Me tiró en la cama, piernas abiertas. Olía a su sudor mezclado con mi coño mojado. ‘Mira cómo chorreas’. Dedos dentro, frotando clítoris hinchado. Gemí alto, ‘Fóllame ya’. Entró de un empujón, polla abriéndome entera. ‘¡Joder, qué prieta!’. Embestidas brutales, cama golpeteando pared. Mis tetas rebotando, pezones duros. Le arañé espalda, ‘Más fuerte, cabrón’. Cambiamos: yo encima, cabalgando, coño tragándosela hasta los huevos. ‘Me vas a hacer correrte’. Él pellizcó mis tetas, mordió pezón. Orgasmos explotando: yo temblando, chorro caliente; él llenándome de leche espesa, gimiendo ‘Toma, zorra’.
La follada intensa en la habitación del hotel
No paramos. Boca en mi culo, lengua lamiendo ano. ‘Qué sucia eres’. Me puse a cuatro, él metiendo polla en coño otra vez, dedo en culo. ‘Voy a correrme otra vez’. Ritmo salvaje, sudor chorreando, piel pegada. Clim helado erizando piel. ‘Córrete dentro, no pares’. Eyaculó profundo, yo gritando placer. Cansados, besos lentos, manos explorando.
A las 5 am, alarma. Anuncios de vuelos en recepción lejano. Me vestí rápido, coño dolorido, semen goteando muslos. ‘Adiós, desconocido’. Beso último, sonrisa. ‘Sin nombres reales, sin mañana’. Salí al aeropuerto, olor a café de nuevo, mi vuelo llamando. Recuerdo quemando en el equipaje de mano: esa polla, esos gemidos, esa libertad salvaje. Vuelo despegando, sonrisa pícara. Mañana, otra escale quizás.