¡Dios mío! Acabo de aterrizar en esa escale eterna en Heathrow. Mi vuelo a Madrid sale en cuatro horas, pero el cansancio me mata. Entro al bar del hotel pegado al aeropuerto, ese olor a café quemado y donuts fritos me envuelve. La clim perfecta, fría como un beso helado. Me siento en la barra, pido un gin-tonic. Y ahí está él: alto, rubio, ojos azules como el cielo de verano. Inglés puro, con esa camisa ajustada que marca pecho. Nuestras miradas se cruzan. Sonrío, él levanta su cerveza. ¿Coincidencia? Nah, química pura.
Se acerca. ‘Hola, ¿española?’, dice con acento sexy. ‘Sí, escale de mierda’, respondo riendo. Charla fácil: viajes, trabajo. Él es Paul, profesor en Londres, va a Nueva York mañana. Yo, de paso a casa. El bar zumba con anuncios de vuelos: ‘Vuelo BA-247 a Nueva York, puerta 15’. Adrenalina sube. ‘¿Y si matamos el tiempo juntos?’, suelta él, voz ronca. Dudo un segundo… joder, ¿por qué no? Anonimato total, nos vamos en horas. ‘Vale, tu habitación’, digo yo, mordiéndome el labio.
El mirada que lo cambió todo en la sala de espera
Subimos. Ascensor huele a desinfectante. Puerta se abre, habitación impersonal: sábanas blancas crujientes, aire acondicionado zumbando, ventana con vista a pistas de aterrizaje. Luces de aviones parpadean. Nos besamos ya en la puerta, urgente. Sus manos en mi culo, aprieta fuerte. ‘Joder, qué ganas’, gimo. Le arranco la camisa, pezones duros bajo mis uñas. Él me baja los pantalones, ve mi tanga negra. ‘Qué coño tan rico’, murmura, dedo rozando.
Caemos en la cama, sábanas frescas contra piel caliente. Le bajo el zipper, polla dura salta: larga, fina, rosada, típica inglesa. ‘Mmm, dame’, digo lamiéndome. La chupo despacio primero, lengua en el glande, saboreo pre-semen salado. Él gime ‘Oh fuck, yes’. La meto entera, garganta profunda, bolas en mi mano. Él tiembla, ‘Para, o me corro’. No paro, acelero, baba chorreando. ‘¡Córrete en mi boca!’, ordeno. Explota: chorros calientes, trago todo, sabor fuerte, adictivo. Limpio con lengua, él jadea ‘My God’.
Follada urgente antes del vuelo
Ahora yo. Me tumba, abre mis piernas. ‘Qué coño depilado, mojado ya’. Dedos en mi clítoris, frotando circles. ‘¡Sí, así!’. Chupa mis tetas, muerde pezones. Bajo su mano, mete dos dedos en mi coño chorreante. ‘¡Fóllame con ellos!’. Va rápido, pulgar en clítoris. Gimo alto, ‘¡Más, cabrón!’. Siento su dedo en mi culo, presiona… ¡joder! Entro en éxtasis, orgasmo brutal, chorro moja sábanas. Río temblando, ‘Eres un puto maestro’.
Quiero más. Me pongo a cabrito, froto mi coño en su polla que ya endurece. ‘Fóllame ya’. Él duda, ‘No condón…’. ‘Me la suda, métela’. Empuja, llena mi coño. Ritmo salvaje, cama cruje. ‘¡Más fuerte, joder!’. Sudor, olores mezclados: sexo, café lejano, aviones rugiendo fuera. Anuncio: ‘Vuelo a Madrid, una hora’. Aceleramos, él aprieta tetas, yo clavo uñas en espalda. ‘¡Me corro!’. Él gruñe, saca y eyacula en mi vientre, caliente pegajoso.
Agotados, nos miramos riendo. ‘Increíble’, dice él. Me visto rápido, beso fugaz. ‘Adiós, desconocido’. Bajo al aeropuerto, pierno flojas, coño palpitando. Anuncio final: mi vuelo embarca. Me voy con ese fuego en el equipaje de mano, sonrisa pícara. Mañana, solo recuerdo ardiente.