Escala Ardiente: Mi Trío Salvaje en el Hotel del Aeropuerto

Estaba en escala en el aeropuerto de París, agotada del vuelo largo. Me metí en el hotel al lado, uno de esos impersonales con habitaciones frías. El aire acondicionado zumbaba, olía a café quemado del lobby. Bajé al bar lounge, solo un rato antes de mi conexión. Pedí un gin-tonic, el carrusel de equipajes sonaba lejano, y las voces por los altavoces anunciaban vuelos: ‘Vuelo a Madrid, puerta 15’.

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Me senté en la barra, piernas cruzadas, falda corta negra subiendo un poco. Dos chicos, veintipocos, franceses por el acento, entraron riendo. Pelo rubio uno, moreno el otro, mochilas de viaje. Se sentaron cerca, pidieron cervezas. El rubio, Rodolphe, me miró las piernas, subió despacio hasta el borde de mis medias. El moreno, Luc, se quedó en mi escote, generoso esa noche. Sonreí, me sentí viva. Hacía meses sin sexo, y el anonimato del viaje me ponía cachonda. ‘¿Sois estudiantes?’, les dije en francés fluido, mi acento español delatándome. Se sonrojaron. ‘Sí, de fiesta en París antes de volar’, balbuceó Rodolphe. Hablamos, risas, miradas calientes. ‘¿Y tú sola? ¿Lapin te dejó plantada?’, bromeó Luc. ‘No, busco compañía rápida. Mi vuelo sale en cuatro horas’. Sus ojos se iluminaron. Les cogí las manos. ‘¿Venís a mi habitación? Sin promesas, solo placer’. El grupo de amigos suyos silbó cuando salimos abrazados.

La Mirada en el Bar del Aeropuerto

Subimos al ascensor, el zumbido del aire frío erizándome la piel. Entramos en mi cuarto: sábanas blancas crujientes, luz tenue, olor a limpio y lejano a jet fuel. Puse música suave, empecé a bailar despacio. Me quité los zapatos, dejé caer una tira del vestido. ‘Ayúdame, Rodolphe’, le dije. Bajó la cremallera, mis tetas pesadas saltaron libres. Me giré a Luc, desabroché su pantalón. Su polla ya dura asomaba por el bóxer, gorda y venosa. La saqué, la lamí de abajo arriba, salada de pre-semen. ‘Joder, qué buena boca’, gimió él. Rodolphe se desnudó solo, su verga recta, pelito rubio en el pubis. Me arrodillé ante Luc, se la tragué hasta la garganta, él se retorcía quitándose la ropa. Olía a macho sudado, huevos peludos en una mata negra.

Cambié a Rodolphe, chupándosela tierno mientras metía un dedo en su culo apretado. ‘¿Te gusta?’, murmuré. ‘Sí… sigue’. Me levanté, tiré el tanga negro, mi coño peludo asomando húmedo. ‘Tocadme’, les pedí. Se branlaron mirándome, pollas palpitando. Me tiré en la cama, piernas arriba. ‘Folladme ya, no hay tiempo’. Rodolphe entró primero, despacio, su polla dura abriéndome. ‘¡Qué apretada!’, jadeó, bombeando fuerte. Luc me mamaba los pezones duros. Rodolphe corrió rápido dentro, caliente. Luc le relevó, brutal, ‘¡Toma mi verga entera!’. Grité de placer, mi coño chorreando. Él se vació gruñendo.

Sexo Brutal y Urgente en la Habitación

Sudados, recuperaron pronto. Lenguas en mi coño y culo, dedos hurgando. Me follaron de nuevo, alternando, hasta correrse otra vez. Dormimos un rato, pero mi vuelo acechaba. Al despertar, olí sus pollas flojas: esperma, sudor, mi jugo. Se pusieron duras. ‘Quiero vuestros culos primero’, les dije. ‘Folladviros para mí’. Sacqué el móvil a grabar. Se pusieron en 69, chupándose pollas, dedos en culos. Luc se corrió en la boca de Rodolphe. Luego, Rodolphe en levrette, Luc le lamió el ojete lampiño y se la metió. ‘¡Au, joder! …Sí, más’. Luc folló fuerte, corriéndose dentro. Yo lamí la polla de Luc recién salida del culo.

Rodolphe me pidió lubricar en mi coño. Luc grabó. Luego sodomizó a Luc, peludo y abierto. Duró eterno, explotando al fin. Me acosté entre ellos, oliendo sexo puro. Amaneció, anuncios de vuelos retumbaban. Compré cafés, follamos desayuno en mano, manos en coños y pollas. En levrette final: Luc en mi culo de un empujón, ‘¡Qué ano vicioso!’. Gemí dolor-placer, chupando a Rodolphe. Él en mi boca, luego culo. Corrieron dentro, yo en olas de orgasmo. Me duché rápido, ‘Chicos, mi vuelo’. Besos, números falsos. Salí con el coño y culo palpitando, ese fuego en mi maleta de mano, volando a casa con sonrisa pícara.

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