Mi escale ardiente en Barajas: un polvo anónimo que no olvidaré

Estaba en escale en Barajas, vuelo a Barcelona retrasado tres horas. Me senté en el bar, olor a café quemado y donuts fritos por todos lados. Anuncios de vuelos en fondo, ‘pasajeros de vuelo IB-345 a las 22:15…’. Yo con mi copa de vino, aburrida, cuando lo vi. Un chico joven, unos 20, moreno, camiseta ajustada marcando pectorales. Nuestras miradas se cruzaron. Él sonrió, tímido. Me acerqué, ‘¿Escale eterna, eh?’. ‘Sí, a Valencia, pero retraso’. Charlamos, risas, él nervioso, yo sintiendo esa chispa. ‘Oye, hay un hotel al lado, capsulas baratas. ¿Matamos el tiempo?’. Dudó, ‘¿En serio?’. ‘Venga, sin compromisos, solo unas horas’. Adrenalina pura, anonimato total. Pagamos, subimos.

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La habitación impersonal, clim ronroneando frío, sábanas blancas crujientes. Olía a desinfectante y aire acondicionado. Cerré la puerta, ‘Quítate la camiseta’. Él obedeció, torso firme. Saqué loción de mi bolso, ‘Ponme en la espalda, ¿quieres?’. Se acercó, manos temblorosas. Sus dedos en mi piel, bajando por la espina. Gemí bajito, ‘Más abajo…’. Me giré, pechos al aire, pezones duros por el frío. ‘Joder, qué tetas’, murmuró. Le besé, lengua dentro, saboreando su nerviosismo. Bajé la mano, palpé su polla tiesa bajo el pantalón. ‘Ya estás duro, cabrón’. La saqué, gruesa, venosa, goteando ya. ‘Mira qué polla más rica’. Me arrodillé, lamí el prepucio, tragué las gotas saladas. Él jadeó, ‘Dios…’. La chupé despacio, lengua en el frenillo, bolas en la mano, apretando suave. ‘¿Te gusta mi boca?’. ‘Sí, joder, no pares’. La tragué entera, garganta profunda, saliva chorreando. Él me agarró el pelo, follando mi boca. ‘Me voy a correr…’. ‘No aún, espera’. Me levanté, me quité el tanga, coño mojado, labios hinchados. ‘Fóllame ya, rápido, que el tiempo apremia’.

El cruce de miradas en el bar del aeropuerto

Me tiró en la cama, sábanas frías contra mi culo caliente. Abrió mis piernas, polla rozando mi entrada. ‘Entra de una’, le urgió. Empujó, llenándome, ‘¡Qué coño más apretado!’. Follando fuerte, cama chirriando, clim zumbando. Sudor mezclado, olor a sexo crudo. Le arañé la espalda, ‘Más duro, rómpeme’. Cambiamos, yo encima, cabalgando, tetas botando. Él mamó mis pezones, mordiendo. ‘Córrete dentro, no pasa nada’. Aceleró, ‘Me corro… aaaah’. Sentí su leche caliente, chorros potentes llenándome. Yo me vine después, coño contrayéndose, gritando bajito. Quedamos jadeando, polla aún dentro, semen goteando.

Sonó el móvil, anuncio de vuelo por la ventana. ‘Mi avión’. Nos vestimos rápido, besos torpes. ‘Ha sido brutal’, dijo él, rojo. ‘Sin nombres, sin mañana. Buen viaje’. Bajamos, olor a café otra vez, prisas. En el control, mirada última, sonrisa pícara. Ahora en el avión, coño aún palpitando, recuerdo ardiente en mi equipaje de mano. Mañana, todo normal. Pero esto… inolvidable.

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