Estaba en esa sala de embarque eterna, vuelo retrasado tres horas. El olor a café quemado del bar me llegaba, mezclado con el zumbido de las anuncios: ‘Vuelo a Madrid, puerta 15, retraso’. Me pedí un gin-tonic, aburrida, mochila a los pies. Ahí lo vi. Un tío maduro, solo, barba canosa, ojos que escanean. Nuestras miradas chocan. Sonrío, él levanta la copa. ‘¿Retraso también?’, dice con acento francés. ‘Sí, jodido’, respondo, riendo. Charlamos. Se llama algo como Pierre, viaja solo, hotel al lado del aeropuerto. ‘¿Quieres matar el tiempo? Mi habitación tiene mini-bar y aire frío’, suelta. El corazón me late fuerte. Adoro esto: anonimato, horas contadas, sin nombre mañana. ‘Vale, vamos’.
Caminamos rápido por el pasillo iluminado, el eco de maletas rodando. Su llave pitó, puerta 207. Dentro, climatizador zumbando, frío en la piel, sábanas blancas impolutas, olor a limpio y lejano a keroseno. Cierro la puerta, él me mira fijo. ‘Quítate la chaqueta’. Voz ronca, dominante. Me excita. Obedezco, rodillas flojas. Se acerca, mano en mi nuca, me pega a su entrepierna. Siento la polla dura bajo el pantalón, enorme. ‘A rodillas’. Me arrodillo, manos atrás, como puta sumisa. Frota contra mi cara, el tejido áspero en labios. Abro boca, saliva el bulto. ‘Joder, qué dura’, gimo. Él empuja, respira hondo. Huele a hombre, sudor y café.
El cruce de miradas en el bar del aeropuerto
Me levanta por el pelo, me gira, cara al muro. ‘Baja los pantalones’. Lo hago, culo al aire, bragas empapadas. Toca mi piel, suave, luego mete mano entre muslos. ‘Estás chorreando, puta’. Dedos en mi coño, resbalan fácil. Encuentra el punto rugoso, frota fuerte. ‘Ah… sí…’, jadeo, cambrando. Acelera, dos dedos adentro, profundo. Otra mano sube blusa, pellizca tetas pequeñas, pezones duros. ‘Pequeñitas pero tiesas’. Tiro cabeza atrás, anuncio de vuelo lejano: ‘Atención, puerta 12…’. Me corro brutal, coño apretando dedos, jugos bajando piernas. Grito ‘¡Sí, joder!’. Cuerpo tiembla, él me sostiene.
Follada intensa en la habitación con urgencia
Me lleva a la cama, caigo de rodillas, él se quita todo. Polla gruesa, venosa, apuntando. ‘Chúpala’. La trago, garganta hondo, saliva goteando. Él gime, folla mi boca. ‘Ahora fóllame’, suplico. Me tumba, abre piernas. Entra de golpe, polla llenándome, estirando coño. ‘¡Qué prieta!’, gruñe. Bombeamos urgente, piel sudada contra sábanas frías. Cambiamos: yo encima, cabalgo, tetas botando. Él pellizca clítoris, ‘Córrete otra vez’. Lo hago, chillando, él se corre dentro, leche caliente inundando. Sudor, olor a sexo puro, climatizador soplando.
Amanecer gris por la ventana. Anuncios retumban: ‘Embarque vuelo Madrid’. Duchita rápida, él me besa cuello. ‘Ha sido brutal, sin nombres’. Sonrío, coño aún palpitando. ‘Adiós, desconocido’. Salgo, maleta en mano, recuerdo ardiendo en mi equipaje. Vuelo despega, yo mojada de nuevo pensando en su polla.