Estaba en escala en Barajas, Madrid, volviendo de un curro en París. Mi vuelo a Sevilla salía al amanecer. Cansada, hambrienta, entro en el bar del hotel pegado al aeropuerto. Olor a café quemado, anuncios de vuelos retumbando: ‘Próxima salida a Nueva York, puerta 15’. Me siento en la barra, pido un gin-tonic. Llevo mi colgante de panda, mi amuleto de la suerte, regalo de una amiga.
Él aparece. Alto, moreno, ojos penetrantes. Traje arrugado, maleta a mano. Se sienta al lado. ‘¿Ese panda? Qué mono’, dice con acento italiano. Sonrío, nerviosa. ‘Sí, eh… me encantan. Soy un poco panda yo también, torpe pero juguetona’. Reímos. Hablamos de vuelos perdidos, de la adrenalina de no saber dónde acabarás durmiendo. ‘Mi vuelo es a las seis’, digo. ‘El mío a Roma, mismo horario. ¿Compartimos estas horas libres?’, propone. El corazón me late fuerte. Anonimato total, nadie nos conoce. ‘Vale, subamos a mi habitación’. Nos vamos, su mano roza mi culo disimuladamente.
El cruce de miradas en el bar del aeropuerto
La habitación es impersonal: sábanas blancas crujientes, aire acondicionado zumbando frío, luces tenues. Cierro la puerta y ya está encima. Me besa con hambre, lengua invasora. ‘Quítate todo’, gruñe. Me arranco la blusa, falda. Quedo en tanga. Él se baja los pantalones: polla gruesa, tiesa, venosa. ‘Chúpamela’, ordena. Me arrodillo, olor a hombre sudado del viaje. La meto en boca, profunda, saliva chorreando. Gime: ‘Joder, qué boca, cabrona’. Le mama los huevos, grandes, pesados. Me agarra el pelo, folla mi garganta. Toso, pero sigo, excitada por su rudeza.
Me tira en la cama, sábanas frescas contra mi piel caliente. Abre mis piernas: ‘Mira qué coño mojado’. Me lame el clítoris, dedos dentro, chapoteo. Grito: ‘¡Sí, fóllame ya!’. Se pone condón, entra de golpe. Polla dura partiendo mi coño. Bombeos salvajes, cama chirriando. ‘¡Más fuerte!’, pido. Me da la vuelta, nalgas al aire. ‘Ahora el culo’. Lubrica con mi propio jugo, empuja. Duele al principio, pero luego placer puro. ‘¡Qué culo apretado!’, jadea. Me folla anal profundo, mano en mi garganta. Me corro gritando, él acelera: ‘Me vengo…’. Se corre dentro, gemidos roncos.
Follada intensa y despedida al amanecer
No paramos. Segunda ronda: yo encima, cabalgando su polla recuperada. Tetas rebotando, él pellizca pezones. ‘Córrete en mi cara’, suplico. Me bajo, mamada rápida, leche caliente en boca, trago. Sudor, olores mezclados: sexo, café lejano, aviones rugiendo fuera.
Al alba, alarma. ‘Mi vuelo’, digo, besos rápidos. Se viste: ‘Ha sido brutal, panda’. Me da su bufanda como recuerdo. ‘Sin nombres, sin mañana’. Bajo al aeropuerto, piernas temblando, coño y culo palpitando. Anuncio: ‘Vuelo a Sevilla, embarque’. Sonrío con el secreto ardiendo en mi equipaje de mano. Qué follada de escale.