Estaba en escala en Barajas, Madrid. Vuelo retrasado cuatro horas. Me metí en el hotel del aeropuerto, ese bar cutre con olor a café quemado y hamburguesas recalentadas. Anuncios de vuelos retumbando de fondo, ‘pasajeros a París, puerta 15’. Me pedí un gin-tonic, cansada del jet lag. Ahí lo vi. Alto, moreno, traje arrugado de ejecutivo. Nuestras miradas se cruzaron. Eh… sonrió, pícaro. Se acercó. ‘¿Española? Yo de paso a Nueva York’. Charlamos. Risas. Sentí el cosquilleo. ‘¿Y si matamos el tiempo juntos?’, dijo bajito. Mi coño se mojó al instante. ‘Venga, habitación 312. Mi vuelo sale al alba’. Subimos. Adrenalina pura. No hay nombres, no hay mañana.
La habitación era impersonal. Climatización helada erizándome la piel. Draps blancos crujientes, olor a desinfectante. Cerró la puerta. ‘Quítate todo’, ordenó. Obedecí. Desnuda, tetas firmes, pezones duros. Sacó una correa de su maleta. ‘Póntela al cuello’. La ajustó, tiró suave. ‘Eres mía esta noche’. Me besó el cuello, mordió. ‘Arrodíllate’. Su polla saltó del pantalón, gorda, venosa. ‘Chúpala’. La metí en la boca, saliva chorreando. ‘Joder, qué boca’. Me folló la garganta, bolas en la barbilla. Gemí. ‘Ahora el culo’. Me puse a cuatro patas sobre la cama. Escupió en mi ano. ‘Relájate, puta’. Empujó el dedo, luego dos. ‘Estás abierta’. Sacó un plug pequeño de su bolsillo –joder, preparado–. ‘Moja’. Lo chupé, frío. ‘Métetelo tú’. Lo hice, gimiendo. ‘Bien, ahora la mano en el coño’.
El Vistazo que lo Cambió Todo en el Bar
Urgencia total. ‘Tenemos poco tiempo’. Se puso delante, ojos en ojos. ‘Voy a fistearte’. Temblé. ‘Sí, hazlo’. Dos dedos primero, girando en mi coño empapado. ‘Mira cómo chorreas’. Tres. Cuatro. Empujó el puño. ‘¡Arggg! Duele-placer’. Entró todo, muñeca dentro. Movió lento. ‘¡Joder, llena!’. Grité, orgasmo brutal. Chorros saliendo. Él lamía mis tetas, tiraba pezones. ‘Ahora el culo’. Quitó el plug, su polla lubricada con mi jugo. ‘Toma’. Entró de golpe. ‘¡Fóllame fuerte!’. Clavó, cachetazos en el culo. ‘Eres una zorra de aeropuerto’. Cambiamos. Yo encima, cabalgando su verga en el coño. ‘Córrete dentro’. No. ‘En la boca’. Me arrodillé. Bombeó, leche caliente llenándome. Tragué. ‘Otra ronda’. Anal otra vez, dedos en coño. Orgasme doble. Sudor, olores mezclados: sexo, café lejano, aviones rugiendo.
Sudados, exhaustos. Mirada al reloj: dos horas voladas. ‘Mi vuelo’. Ducha rápida, agua caliente lavando semen de mi piel. ‘Ha sido… inolvidable’, dijo besándome. ‘Sin promesas’. Bajamos. En la puerta, mano en mi culo último roce. ‘Buen viaje’. Yo a mi gate, coño palpitando, recuerdo ardiente en el equipaje de mano. Anuncios: ‘Vuelo a Barcelona, embarque’. Sonreí. La mejor escala ever.