Mi escale ardiente con un desconocido en el hotel del aeropuerto

Estaba en el aeropuerto de Barcelona, vuelo a Madrid retrasado tres horas. Odio esperar, pero el anonimato del viaje me pone cachonda. Me senté en el bar, olor a café quemado por todos lados, anuncios de vuelos retumbando: ‘Vuelo IB-1234 a las 22:45’. Pedí un gin-tonic, crucé las piernas. Ahí lo vi. Joven, veintitantos, tímido, ojos nerviosos, solo con su mochila. Nuestras miradas se cruzaron. Él apartó la vista rápido, ruborizado. Sonreí, me acerqué. ‘¿Vuelo retrasado también?’, le dije. Balbuceó un sí, se presentó como Alex. Hablamos poco, pero el roce de su pierna contra la mía bajo la barra… Electricidad. ‘Hay un hotel aquí al lado, horas muertas’, solté. Dudó, pero sus ojos decían sí. Pagamos, salimos. La climatización del aeropuerto helada, pero yo ya ardía.

Caminamos rápido al hotel, recepción impersonal, llave magnética. Subimos, puerta cierra con clic. Draps blancos crujientes, olor a limpio y lejía. No perdimos tiempo. ‘Quítate todo’, le ordené, voz ronca. Él temblaba, polla ya medio dura bajo los pantalones. Se desnudó torpe, piel pálida, vello oscuro en el pubis. Yo me arranqué el vestido, tanga empapada. ‘Ven aquí, chaval’. Lo besé duro, lengua invadiendo su boca inexperta. Manos en su polla, gruesa, venosa, palpitante. ‘Joder, qué polla más rica’, gemí. Él jadeaba, ‘No… no sé…’. Lo empujé a la cama, me subí encima. Sus manos en mis tetas, pezones duros como piedras. Lamí su cuello, bajé, mordí un pezón. Polla tiesa contra mi coño.

El cruce de miradas en la sala de embarque

Le abrí las piernas, bolas pesadas, olor a hombre sudado del viaje. ‘Chúpame primero’, mandé. Me senté en su cara, coño chorreando. Lengua tímida al principio, lamiendo labios mayores, clítoris hinchado. ‘Más adentro, coño, métela’. Grité cuando la hundió, jugos en su barbilla. Yo meanwhile, polla en mano, masturbándolo lento. Pre-semen saliendo, salado. ‘Ahora fóllame’. Me puse a cuatro patas, culazo alzado. Él detrás, nervioso. ‘Métela ya’. Entró de un golpe, polla abriéndose paso en mi coño apretado. ‘¡Joder, qué prieta!’, gruñó. Embestidas brutas, urgencia de saber que mi vuelo sale pronto. Paredes finas, cabecero golpeteando. ‘Más fuerte, rómpeme el coño’. Sudor goteando, piel pegajosa, aire acondicionado zumbando. Cambiamos, yo encima, cabalgando salvaje, tetas botando. Sus manos en mi culo, dedo rozando ano. ‘Mételo’, jadeé. Dedo dentro, prostata masajeada, él gimiendo como loco.

Follada urgente en la habitación con urgencia de vuelo

Lo puse de rodillas, chupé sus bolas, lengua en perineo. ‘Córrete en mi boca’. Boca llena de polla, garganta profunda, arcadas deliciosos. Él no aguantó, leche caliente chorros, tragué todo, amarga y espesa. Yo me masturbé, orgasmo temblando. ‘Una más’, pedí. Misionero, piernas en hombros, polla machacando cervix. ‘Me vengo… ¡ahhh!’. Coño contrayéndose, squirt mojando sábanas. Él se corrió dentro, semen rebosando.

Amaneció, alarma sonando. ‘Vuelo en una hora’. Beso rápido, húmedo. ‘Adiós, desconocido’. Él dormido aún, yo recogí tanga húmeda, sonrisa pícara. Bajé, café de aeropuerto, anuncio: ‘Embarque IB-1234’. Despegue con coño palpitando, recuerdo ardiente en mi equipaje de mano. Sin nombres reales, sin mañana. Pura adrenalina.

Leave a Comment

Your email address will not be published. Required fields are marked *

Scroll to Top