Mi Escala Torride en el Hotel del Aeropuerto: Follada Salvaje con un Desconocido

Estaba en escala en el aeropuerto de Madrid, vuelo a Valencia retrasado tres horas. Me piqué al hotel de al lado, uno cutre pero práctico, con habitaciones impersonales cerca de las pistas. Bajé al bar, olía a café rancio y donuts fritos, las altavoces graznando ‘Atención, próximo vuelo IB456 a Barcelona, puerta 23’. Me pedí un gin-tonic, sola en la barra, falda corta, sudada del viaje.

De repente, cruza su mirada. Alto, moreno, músculos bajo la camisa, tipo empresario con pinta de follar bien. Sonrisa lobuna. ‘¿Esperando el mismo vuelo?’, me suelta con acento andaluz. Charlamos, risas, roces casuales. ‘Tengo habitación arriba, dos horas libres. ¿Subes? Nada de compromisos, solo placer’, le digo, corazón latiendo fuerte. Asiente, paga las copas. ‘Venga, guapa, que se me pone dura ya’. Adrenalina pura, el anonimato del viaje, sabiendo que en nada me voy.

La mirada en el bar y la decisión rápida

Ascensor pitando, su mano en mi culo. Entramos en la habitación, clim rugiendo frío, sábanas blancas oliendo a detergente barato. Puerta cierra mal, ni caso. Nos arrancamos la ropa. ‘Joder, qué coño tan rico, depiladito y húmedo’, gruñe tirándome en la cama. Me abre las piernas, lengua directa al clítoris. Lamía como loco, chupando mis labios, metiendo dedos. ‘¡Ah, sí, come mi coño, cabrón!’, gimo, agarrándole el pelo. Huele a su colonia mezclada con mi excitación.

Le empujo la cabeza, pero quiero su polla. Gruesa, venosa, tiesa como piedra. ‘Dámela, fóllame la boca’. La meto hasta la garganta, saliva chorreando, él jadeando ‘Qué puta chupapollas’. Me pone a cuatro, espejo del fondo mostrando mi culo alzado. Me clava la polla de un golpe, ‘¡Toma, zorra de aeropuerto!’. Bombeaba duro, huevos golpeando mi clítoris, yo gritando ‘¡Más fuerte, rómpeme el coño!’. Sudor perlando piel, sábanas arrugadas, clim zumbando como fondo porno.

El polvo brutal antes del embarque

De pronto, ruido en la puerta entreabierta. Boucles rubias, el recepcionista joven, flipando con los ojos como platos. No paramos. ‘Mira cómo me folla este semental’, le digo provocona. El tipo no se corta, sigue dándome estocadas brutales. El rubio entra sigiloso, polla fuera, masturbándose. ‘¿Quieres unirte, maricón?’, suelta mi amante. El chico, con cara de hetero fingido, se acerca. Me saca la polla, me gira. ‘Abre el culo, puta’. Escupo en su ano, él gime. Mi andaluz me la mete por el coño mientras el rubio empuja en mi culo. ‘¡Joder, doble penetración, me partís!’, chillo. Estrechos, rozando pollas a través de la pared fina, follada salvaje. Yo corriéndome a chorros, ‘¡Sí, llenadme de leche!’. Ellos explotan, corridas calientes inundándome coño y culo, semen goteando piernas.

Agotados, jadeos. Anuncios de vuelos retumbando lejano. Ducha rápida, fría. ‘Ha sido la hostia’, dice el andaluz besándome. El rubio se pira primero, guiño. Abajo, mi vuelo llama. Adiós rápido, números ni intercambiamos. Vuelvo al aeropuerto, coño palpitando, semen secándose en tanga, recuerdo quemando en mi bagage a mano. Mañana, vida normal. Pero esta noche… inolvidable.

Leave a Comment

Your email address will not be published. Required fields are marked *

Scroll to Top