Mi Escala Torride en el Hotel del Aeropuerto: Sexo Salvaje con un Desconocido

Estaba en el bar del hotel pegado al aeropuerto, esperando mi vuelo de madrugada. Olor a café quemado por todos lados, anuncios de vuelos retumbando: ‘Última llamada para Madrid…’. Sudaba un poco por la humedad, pese al aire acondicionado que me erizaba la piel. Llevaba un vestido ligero, sin sujetador, porque el viaje me pone cachonda, esa libertad anónima de no tener mañana.

Lo vi entrar, alto, moreno, con una camiseta ajustada marcando pecho. Pidió una cerveza, y sus ojos azules se clavaron en los míos. Sonreí, crucé las piernas despacio. Él se acercó, ‘¿Española? Yo soy Marco, de Italia, escala eterna’. ‘Sí, Ana, de Barcelona. ¿Vuelo temprano?’. Asintió, sentándose cerca. Hablamos de tonterías: aviones, jet lag. Pero su mirada bajaba a mi escote, profundo, tetas libres moviéndose al reír. Yo noté su paquete hinchándose en los pantalones. ‘¿Fumas?’, pregunté, sacando un cigarro. ‘Con gusto’, dijo, rozando mi mano. El roce me mojó.

El Regalo Cruzado en el Bar del Aeropuerto

‘¿Subimos? Mi habitación está arriba, gratis hasta el amanecer’, solté, sin pensarlo. Él sonrió pícaro, ‘Vamos’. Subimos en el ascensor, silencio cargado, su mano en mi cintura. Entramos: sábanas blancas impolutas, clim petándolo frío, ventana con luces de pistas parpadeando y voces lejanas de vuelos.

Me besó el cuello, suave al principio, mordisqueando. Sentí su polla dura contra mi culo. ‘Quítate el vestido’, murmuró. Me lo saqué, tetas al aire, pezones tiesos. Él se desnudó rápido, polla gruesa, venosa, apuntando arriba. Me tumbó en la cama, besó mis tetas, chupando un pezón mientras pellizcaba el otro. ‘Joder, qué ricas’, gruñó. Bajó la mano, metió dedos en mi coño empapado. ‘Estás chorreando’. Gemí, arqueándome.

Le agaché la cabeza: ‘Lámeme, rápido’. Lengua experta en mi clítoris, lamiendo círculos, un dedo dentro follándome. ‘¡Sí, así!’. Me corrí fuerte, temblando, agarrando sus pelos. No esperé: le subí encima, empalándome en esa polla gorda. ‘Fóllame duro, que me voy en dos horas’. Reboté, tetas saltando, él embistiéndome desde abajo, manos en mi culo abriéndome. Sudor mezclado, olor a sexo crudo llenando la habitación.

Follada Urgente Antes del Vuelo

‘Vuélvete’, dijo. A cuatro patas, me entró por detrás, polla golpeando fondo. ‘¡Qué coño apretado!’. Me azotaba el culo suave, tirando pelo. Metió un dedo en mi ano, follándome doble. ‘¡Me corro!’, grité. Él aceleró, ‘Yo también, puta’. Eyaculó dentro, caliente, chorros llenándome mientras yo explotaba otra vez, piernas flojas.

Quedamos jadeando, su polla saliendo blanda, semen goteando mi muslo. Besos suaves post-follada, risas. ‘Agua?’, pregunté. Bajé a la cocina del cuarto, vestido abierto, tetas visibles. Volví, bebimos. ‘Otra ronda?’, sonrió, polla reviviendo. Le mamé despacio, lengua en el glande, bolas en mano. Luego tetas alrededor, follándomelas, saliva lubricando. ‘Córrete en mi cara’. Lo hizo, leche espesa en labios, tragué sonriendo.

Amanecía, mi vuelo llamaba. ‘Adiós, desconocido’, le besé. Bajé sola, coño dolorido, sonrisa pícara. En el avión, ese calor en mi equipaje a mano, secreto ardiente para siempre.

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