Estaba en la sala de embarque del aeropuerto de Madrid, vuelo a Barcelona retrasado tres horas. El olor a café quemado del bar me envolvía, mezclado con el zumbido de las anuncios: ‘Atención, vuelo EK147 a Dubái, puerta 23’. Me senté en un taburete alto, falda corta negra, piernas cruzadas pero no mucho. Sudor leve por el calor, piernas blancas al aire.
Lo vi enfrente, moreno, ojos intensos, sentado con las piernas abiertas. Tipazo, unos treinta, camisa ajustada. Nuestras miradas se cruzaron. Sonreí, abrí un poco las piernas. Sin bragas, eh, mi coño depilado asomando justo para él. Se le notó, pantalón tenso en la entrepierna. ‘Joder’, pensé, ‘este tío está empalmado por mí’.
El Regalo en la Sala de Embarque
Se acercó, cerveza en mano. ‘Hola, ¿esperando el mismo vuelo?’, voz grave, acento andaluz. ‘Sí, pero con calma, tengo tiempo’, le dije, mordiéndome el labio. Hablamos tonterías, pero el aire cargado de tensión. ‘Hay un hotel aquí al lado, ¿vamos a matar el rato?’, soltó él, directo. Adrenalina me subió. ‘Venga, pero solo unas horas, que me voy volando’. Nos reímos, cogimos las maletas de mano y salimos corriendo bajo la lluvia fina.
Llegamos al hotel cutre cerca del aeropuerto, recepción rápida, llave magnética. Subimos, puerta cierra con clic. Clim ruidosa, fría, sábanas blancas impersonales oliendo a detergente.
Me empujó contra la pared, beso hambriento, lenguas enredadas. ‘Quítame la falda’, gemí. Manos ásperas bajan la cremallera, caen al suelo. Sus dedos rozan mi coño ya mojado. ‘Estás empapada, puta’, murmura, metiendo dos dedos dentro. Gimo fuerte, ‘Sí, fóllame ya, no tenemos tiempo’.
Le arranco la camisa, botones saltan. Bajo el pantalón, polla gruesa salta libre, venosa, cabeza roja. La agarro, chupa dura, saliva goteando. ‘Mmm, qué polla más rica’, digo, lamiendo las bolas. Él jadea, ‘Chúpala toda, zorra’. Me arrodillo en la alfombra áspera, garganta profunda, casi me ahogo pero sigo, babas por barbilla.
Follada Urgente en la Habitación
Me tira en la cama, piernas abiertas. ‘Mira cómo te abro’, dice, lengua en mi clítoris, chupando fuerte. Dedos en el coño, tres ya, chapoteo húmedo. ‘¡Joder, me corro!’, grito, cadera arriba, jugos en su boca. Él se levanta, condón? Ni de coña, urgencia pura. ‘En crudo, ¿eh?’, asiente él, mete la polla de un golpe. ‘¡Aaaah!’, duele rico, llena hasta el fondo.
Me folla brutal, cama cruje, cabecero golpea pared. ‘Más fuerte, rómpeme el coño’, suplico. Cambiamos, yo encima, rebotando, tetas saltando. Él pellizca pezones, ‘Córrete en mi polla’. Siento el orgasmo venir, coño apretando, chorro moja sus huevos. Él gruñe, ‘Me vengo’, saca y chorros calientes en mi barriga, olor a sexo fuerte.
Sudados, jadeantes, nos besamos lento. ‘Ha sido brutal’, dice él, acariciando mi culo. Yo río, ‘Sin mañana, solo esto’. Miramos reloj: dos horas voladas.
Amanecer gris, anuncios de vuelos retumban lejanos. Me visto rápido, falda arrugada, coño sensible aún. ‘Adiós, guapo’, beso fugaz en labios. Él sonríe, ‘Vuela alto’. Salgo, maleta rueda, recuerdo ardiente en mi bagage de mano. Vuelo despega, yo sonriendo, olor a él en la piel.