Estaba en el bar del hotel, justo al lado del aeropuerto. Olor a café recién hecho, mezclado con ese aire acondicionado frío que te eriza la piel. Anuncios de vuelos por los altavoces: ‘Última llamada para Madrid’… Mi escala de seis horas, sola, con ganas de aventura. Me miro en el espejo del bar, falda corta, blusa escotada. Viajo ligera, sin ataduras, adorando ese anonimato que da el aeropuerto.
Lo veo entrar. Alto, moreno, unos 40, con esa mirada de viajero cansado pero cachondo. Se sienta al lado, pide un whisky. Nuestras rodillas se rozan. ‘¿Escale larga?’, me dice con acento italiano. Sonrío, nerviosa. ‘Sí, y tú… ¿vuelo pronto?’. Él asiente, ojos clavados en mis tetas. ‘En tres horas. Pero ahora…’. Siento el pulso acelerado. Adrenalina pura. No hay tiempo para juegos, solo para follar. ‘¿Mi habitación? Está arriba’, le suelto, voz temblorosa. Él paga, me coge la mano. Subimos en silencio, el ascensor pitando pisos.
El cruce de miradas en el bar
La puerta se cierra. Olisco su colonia, sudor leve de viaje. Sus manos en mi culo ya, apretando fuerte. ‘Joder, qué ganas’, murmura. Le empujo al colchón, sábanas blancas impolutas, frías bajo la clim. Me arranco la blusa, tetas libres, pezones duros. Él se baja los pantalones, polla tiesa, gruesa, venosa. La cojo, chupo la punta, saliva chorreando. ‘Mmm, qué rica boca’, gime. Le meto hondo, garganta apretada, bolas en mi barbilla.
Me tumba, piernas abiertas. Lamida mi coño depilado, lengua clavándose en el clítoris. ‘Estás chorreando’, dice, dedos dentro, dos, tres, follándome la mano. Gimo alto, ‘¡Más, joder!’. Anuncios de vuelos lejanos, como banda sonora. Me pone a cuatro, polla en mi entrada. Empuja, llena mi coño de golpe. ‘¡Ahhh!’, grito. Folla duro, cachetadas en el culo, pellizcando pezones. Sudor goteando, cama crujiendo. ‘Tu coño aprieta como puta’, gruñe. Cambio, yo encima, cabalgo salvaje, tetas botando, clítoris frotando su pubis.
El polvo intenso y la despedida
‘Quiero tu culo’, susurra. Lubrico con mi jugo, dedo en el ano primero. Relajo, él empuja lento. Duele rico, polla abriéndome el ojete. ‘¡Sí, fóllame el culo!’. Acelera, bolas golpeando coño. Me corro primero, temblores, chorro mojando sábanas. Él sigue, ‘Me vengo…’. Saca, leche caliente en mi espalda, chorreando. Jadeamos, cuerpos pegados, olor a sexo puro.
Minutos después, ducha rápida, agua caliente lavando pecados. ‘Ha sido brutal’, dice vistiéndose. Yo sonrío, ‘Sin mañana, ¿eh?’. Beso rápido, él sale. Oigo su vuelo anunciado. Me visto, maleta en mano, coño palpitando aún. Subo al avión, ese recuerdo quemándome en el equipaje de mano. Adrenalina del viaje, placer sin nombre. Volvería a hacerlo mil veces.