Estaba en escala en Barajas, vuelo a Barcelona retrasado tres horas. El bar del aeropuerto olía a café rancio y croissants recalentados. Anuncios de vuelos retumbaban: ‘Última llamada para París…’. La climática helada me ponía la piel de gallina bajo la blusa fina. Máscaras obligatorias aún, solo ojos a la vista. Me pedí un gin-tonic para matar el tiempo.
Entonces, lo vi. Un tío alto, ojos verdes intensos, máscara negra. Nuestras miradas se clavaron. Él se acercó, voz grave: ‘¿Eres tú, la de la app?’. Yo dudé, pero sí, había match en esa app anónima de planes rápidos, solo fotos de ojos y siluetas. ‘Sí, creo… ¿y tú eres el de la polla prometedora?’, solté riendo nerviosa. Parecía él. ‘Vamos, mi vuelo sale pronto, hotel al lado, ¿te apuntas?’. Adrenalina pura, anonimato total, cero mañana.
El Cruce de Miradas en el Bar del Aeropuerto
Pagamos la ronda, salimos al shuttle. Manos rozándose ya. Hotel cutre cerca del aeropuerto, recepción con olor a desinfectante. Habitación 204, drapos blancos impolutos, aire acondicionado zumbando frío. Puerta cerrada, máscaras aún puestas. ‘No las quites aún, guárdate el misterio’, murmuré.
Sus manos en mi cintura, beso salvaje. Lenguas enredadas, sabor a menta y gin. Me arranca la blusa, pezones duros al aire. ‘Joder, qué tetas’, gruñe. Yo bajo su cremallera, polla dura saltando. ‘Hostia, sí que la tienes grande’. Le chupo, máscara bajada un poco, solo veo mechones rubios. Gime: ‘Eres una puta diosa mamando’. Saliva chorreando, bolas en mi mano, garganta profunda hasta arcadas.
Me tumba en la cama, drapos frescos contra mi espalda. Piernas abiertas, lengua en mi coño. ‘Estás empapada, zorra’. Lametazos precisos en el clítoris, dedos dentro, revuelve. Grito: ‘¡Sí, no pares!’. Orgasmo rápido, temblores, jugos en su barbilla.
El Sexo Salvaje en la Habitación del Hotel
Se pone condón, entra de golpe. ‘¡Joder, qué prieta!’. Follada brutal, misionero, mis uñas en su espalda. Cambiamos, yo encima, rebotando en su polla. ‘Más rápido, que el vuelo…’. Luego perrito, nalgas abiertas. ‘¿Quieres por culo?’. Dudé: ‘Venga, pero despacio al principio’. Lubricante del neceser, dedo primero, luego cabeza. Duele rico, entra toda. ‘¡Coño, qué ano apretado!’. Embestidas profundas, huevos golpeando. Sudor, jadeos, cama crujiendo. ‘Me corro…’, avisa. Sale, condón lleno.
Retiramos máscaras para beber agua. ‘Hostia… no eres Pablo’. Él ríe: ‘Y tú no eres Laura. Pero qué bien chupas, idéntica’. ‘¿Tu polla no era más roja?’, digo tocándola flácida. ‘Bah, una polla es una polla en la boca’. Nos miramos, culpables pero cachondos. ‘Fue brutal igual, ¿no?’. ‘Sí, orgasmo real, no fingido’. Risitas, besos post-coito.
Reloj: dos horas para embarque. Ducha rápida, jabón neutro borrando olores. ‘Vuelo seguro, sin mañana’, digo vistiéndome. Él asiente: ‘Guarda el recuerdo en el equipaje de mano’. Puerta, beso fugaz. Vuelvo al aeropuerto, piernas flojas, coño palpitando aún. Anuncios: ‘Embarque Barcelona’. Sonrío, secreto ardiente para el vuelo.