Estaba en escala en Barajas, Madrid. Hotel cutre al lado del aeropuerto. Olor a café quemado en el bar, anuncios de vuelos retumbando: ‘Vuelo a París, retraso por tormenta’. Sudor por el calor asfixiante, camiseta pegada a la piel. Mi amiga Lola y yo, pedazo de cervezas, riéndonos de tíos aburridos. Entonces lo vi. Alto, moreno, ojos cansados. Se llamaba Nico, en layover a Barcelona. Charlamos. ‘¿Vienes de rando?’, le dije, viendo su mochila. ‘Sí, acabo de llegar, calor de cojones’. Miradas cruzadas, chispas. ‘¿Piscina del hotel? Refrescante’, propuse. Él picó.
Lo vimos desde la ventana. Se quitó todo, polla colgando, entró al agua tibia. ‘¡Vamos!’, le dije a Lola. Corrimos, cogimos su ropa, mochila, todo. Escondidas tras las plantas. Salió desnudo, goteando, buscando. Pánico en su cara. ‘¡Eh, qué pasa!’, gritó. Aparecí yo, sonriendo. ‘Tranquilo, guapo. Te han jodido las cosas’. Él tapándose la polla, rojo. ‘Joder, ¿quién?’. Lola surgió detrás, riendo. ‘Nosotras, pero ven, te ayudamos’. Lo arrastramos a mi habitación, pasillo con alfombra húmeda por la clim. Puerta cierra, clic. Anuncios de vuelos en fondo, truenos fuera.
La mirada en el bar y el juego que empezó
Dentro, aire frío de la clim mordiendo la piel. Sábanas blancas impolutas, olor a desinfectante. Nico de pie, desnudo, polla semi. ‘Devolvedme la ropa, porfa’. ‘Luego’, dije, quitándome el top. Sus ojos clavados en mis tetas. Lola lo empujó al baño. ‘Ducha rápida’. Pero no. Lo besé, lengua dentro, salado por el sudor. ‘Tenemos poco tiempo, tu vuelo en dos horas’. Manos en su polla, ya dura como piedra. ‘Joder, qué gorda’, murmuró. Lola se pegó por detrás, tetas contra su espalda, mano en sus huevos. ‘Relájate, cabrón’.
Lo tiré en la cama, sábanas crujiendo. Me abrí de piernas, coño mojado expuesto. ‘Lámeme, ahora’. Obedeció, lengua torpe al principio, eh… luego clavada en mi clítoris, chupando fuerte. Gemí, ‘¡Sí, así, joder!’. Lola montó su cara, coño peludo restregando. Él ahogándose en jugos, manos en nuestros culos. Yo bajé, polla en boca, tragando hasta la garganta. Saliva goteando, ‘¡Mmm, sabe a mar!’ Truenos retumban, lluvia azota ventana. Urgencia: ‘Fóllame ya, rápido’.
El polvo brutal y la tormenta
Me puse a cuatro, él embistió, polla reventándome el coño. Plaf, plaf, carne chocando. ‘¡Más fuerte, hostia!’. Lola debajo, lamiendo mis tetas colgantes, dedo en mi culo. Él gruñe, ‘Me corro…’. ‘No, aún no’. Cambiamos. Lola a caballito, subiendo bajando, coño tragándosela. Yo en su boca, me corrí primero, chorros en su cara. ‘¡Ahhh, sí!’. Él la folló brutal, huevos golpeando. ‘Tu turno’, le dije, dedo en su ano mientras la clavaba. Ella gritó, orgasmo temblando.
Lo volteamos. Yo en su polla, cabalgando salvaje, tetas botando. Lola chupando sus huevos, mordisqueando. ‘¡Córrete dentro, lléname!’. Él explotó, leche caliente inundando mi coño, chorros interminables. Gemí, segunda corrida mía apretándolo. Sudor, semen, jugos por todas partes. Jadeando, ‘Joder, increíble’.
Clim fría secando pieles. Anuncios: ‘Vuelo Barcelona, embarque’. Nico se vistió rápido, ropa devuelta. ‘Garces, fue un juego, ¿eh? Te vimos en piscina’. Sonreí. ‘Sin mañana, guapo. Vete’. Puerta cierra. Lola y yo nos besamos, semen goteando. Mi vuelo después. Recuerdo quemando en mi cabeza, como bagaje a mano. Adrenalina pura, coño palpitando aún.