Estaba en el aeropuerto de Madrid, escala eterna de ocho horas antes de mi vuelo a Barcelona. El olor a café quemado del bar me mareaba, mezclado con el zumbido de los anuncios: ‘Vuelo IB-345 a las 5 a.m., puerta 12’. Sudor frío por la clim, pero caliente por dentro. Llevaba días sin follar, abierta como siempre en viajes, lista para lo que caiga.
Lo vi en la sala de embarque. Alto, moreno, unos 40, ojos que perforan. Nuestras miradas chocaron. Sonrisa pícara. Me acerqué al bar, pedí un gin-tonic. Se sentó al lado. ‘¿Escale larga?’, dijo con acento italiano. ‘Sí, jodida espera’, respondí, mordiéndome el labio. Hablamos de viajes, de sexo casual. ‘Aquí todo es anónimo, ¿no? Nadie sabe nada mañana’, murmuró, rozando mi muslo. Mi coño se mojó al instante. ‘¿Hotel cerca?’, pregunté. ‘El del aeropuerto, 10 minutos. Mi habitación libre hasta el amanecer’. Dudé un segundo. ‘Vale, vamos’.
El Regalo Cruzado en la Sala de Embarque
Llegamos al hotel, ascensor oliendo a desinfectante, clim helada erizándome la piel. Puerta cierra, besos urgentes. ‘No tenemos mucho tiempo’, jadeo. Me arranca la blusa, chupándome las tetas duras. Sus manos bajan mi falda, dedo en mi tanga empapada. ‘Estás chorreando, puta’, gruñe. Lo empujo a la cama, sábanas blancas crujientes, impersonales. Le bajo los pantalones: polla gruesa, venosa, tiesa como piedra. La chupo voraz, saliva goteando, bolas en mi mano. Gime: ‘Joder, qué boca’.
Me tumba boca abajo, nalgas al aire. Lengua en mi culo, lamiendo el ano, luego al coño. ‘Sabes a miel’, dice. Dos dedos dentro, follándome la mano, clítoris hinchado. No aguanto: ‘Fóllame ya’. Se pone condón, me penetra de golpe. ‘¡Ahhh!’, grito. Polla enorme abriéndome, embiste fuerte, cama chirriando. Anuncios de vuelos suenan lejanos por la ventana. Cambio posición: yo encima, cabalgando, tetas botando. ‘Más rápido, cabrón’. Me agarra las caderas, subiendo duro.
Follada Intensa en la Habitación del Hotel
Llama a su amigo: ‘Ven, rápido, esta tía es fuego’. Entra otro, rubio, polla igual de gorda. Sorprendida pero cachonda: ‘¿Dos? Vale’. Me ponen a cuatro, uno en boca, otro en coño. Chupando polla salada, follada por detrás, huevos golpeando. Cambian: el rubio en mi culo, lubricado con mi propia leche. ‘¡Sí, rómpeme el ojete!’, gimo. Doble penetración, pollas rozándose dentro, yo en éxtasis. Orgasmo brutal, chorro saliendo, piernas temblando. Ellos eyaculan gritando, semen caliente en condones.
Sudados, exhaustos en las sábanas revueltas. ‘Fue brutal’, dice el italiano, besándome. Mirada al reloj: 4 a.m. ‘Mi vuelo’. Vestirme rápido, coño dolorido, sonrisa satisfecha. ‘Sin nombres, sin mañana’, digo. Bajamos, taxi al aeropuerto. Los veo irse, yo embarco con el recuerdo quemándome: pollas duras, gemidos, anonimato puro. Mejor equipaje de mano ever.