Mi Escala Folle en el Hotel del Aeropuerto: Polla Dura y Coño Mojado

Estaba jodidamente cachonda desde la mañana. El vuelo de conexión retrasado tres horas en Barajas, y yo, con las bragas empapadas de un sueño sucio. Olía a café quemado en el bar del hotel al lado del aeropuerto, esa mierda barata que te despierta el hambre de otra cosa. Me senté en la barra, piernas cruzadas, sintiendo el roce del tanga contra mi clítoris hinchado. Anuncios de vuelos retumbando: ‘Pasajeros a París, puerta 15’. Frío de la clim, piel de gallina bajo la blusa.

Él entró, maleta en mano, camisa arrugada, ojos cansados pero con fuego. Tipazo de unos 35, moreno, barba de tres días. Pidió una cerveza, y nuestras miradas chocaron. Sonrisa torcida mía, él se acercó. ‘¿Escale eterna, eh?’, dijo con acento francés. ‘Sí, y matándome de aburrimiento’, respondí, mordiéndome el labio. Charla tonta: trabajos, viajes. Pero el aire cargado, sus manos grandes sobre la barra, imaginando cómo me agarrarían. ‘Mi habitación está arriba, dos horas libres antes de mi vuelo’, solté de golpe. Dudó un segundo, ojos en mis tetas. ‘Vamos’, murmuró.

El Mirada que lo Cambió Todo

Subimos en silencio, ascensor pitando pisos. Puerta 312, drapos blancos impolutos, olor a desinfectante y clim helada. No perdimos tiempo. Me empujó contra la pared, boca en mi cuello, manos subiendo falda. ‘Joder, estás empapada’, gruñó oliendo mi coño a través de las bragas. Las arranqué yo misma, tetas fuera, pezones duros como piedras. Él sacó la polla, gorda, venosa, cabeza roja brillando. ‘Chúpamela’, ordenó. Me arrodillé, saliva chorreando, tragándomela hasta la garganta. Tosí, pero seguí, bolas en la mano, oliendo a sudor masculino.

Follada Urgente Antes del Vuelo

Me levantó, tiré en la cama, piernas abiertas. Lamida rápida en mi coño, lengua clavada, clítoris palpitando. ‘Fóllame ya’, supliqué jadeando. Se puso encima, polla empujando mi entrada resbaladiza. Entró de un golpe, estirándome, dolor-placer. ‘¡Qué coño tan apretado!’, jadeó. Embestidas brutales, cama crujiendo, piel chocando. Sudor goteando, sus huevos golpeando mi culo. Cambiamos: yo encima, cabalgando, tetas botando, uñas en su pecho. ‘Más fuerte, cabrón’, gemí. Él me volteó a cuatro patas, dedo en mi culo mientras me taladraba. ‘Me vengo’, avisó. ‘Dentro, lléname’, grité. Chorros calientes inundándome, yo explotando, coño contrayéndose, jugos por sus muslos.

Quedamos jadeando, cuerpos pegados, olor a sexo crudo. Mirada rápida al reloj: anuncio de mi vuelo en megafonía lejana. ‘Tengo que irme’, susurré besándolo. Se vistió rápido, yo limpiándome con toalla, semen goteando piernas. ‘Ha sido… inolvidable’, dijo con sonrisa pícara. ‘Sin nombres, sin mañana’, respondí guiñando. Puerta cerrada, maleta en mano, bajé al aeropuerto con el coño palpitando, sabor a polla en la boca. Ese recuerdo quema en mi equipaje de mano, listo para el próximo viaje.

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