Ay, chicas, acabo de bajar del avión en Alicante, escala de cuatro horas antes de mi vuelo a Madrid. Sudada del viaje, olor a café quemado del bar del aeropuerto por todos lados. Me siento en la barra, pido un cortado fuerte, el aire acondicionado me eriza la piel. Anuncios de vuelos retumban: ‘Atención, vuelo IB-345 a Bruselas, puerta 12’. Miro alrededor, aburrida, y ahí está él. Un tío belga, unos 30, tímido, con maleta a los pies, solo como yo. Ojos grises, camisa arrugada, parece perdido.
Nuestras miradas se cruzan. Sonrío, él se sonroja. ‘¿Española?’, me pregunta en un inglés torpe. ‘Sí, de Madrid. ¿Y tú?’. ‘Gérard, de Bruselas. Mi vuelo retrasado seis horas’. Charla tonta: viajes, calor, lo jodido de las escalas. El café sabe a rayos, pero su voz grave me pone. Siento esa adrenalina, el no-tendremos-mañana. ‘Oye, hay un hotel al lado, 20 minutos a pie. ¿Compartimos unas horas libres? Sin compromisos’, le suelto directa. Él duda, ‘Eh… ¿estás segura?’. ‘Totalmente. Solo placer’. Cogemos las maletas, salimos. Noche calurosa, luces de pista parpadean.
El Mirada en el Bar y la Decisión Rápida
Llegamos al hotel cutre cerca del aeropuerto. Recepción impersonal, pagamos habitación doble. Subimos, clim helado, drapos blancos ásperos que crujen. Puerta cierra, silencio. Nos miramos. ‘Eres preciosa’, murmura. Le beso, lengua dentro, manos en su paquete ya duro. ‘Fóllame ya, no tenemos tiempo’, jadeo. Se quita camisa, yo falda. Sus manos torpes en mis tetas, pezones duros. ‘Dios, qué coño tan mojado’, dice tocándome. Abro piernas en la cama, él se baja pantalón: verga gruesa, venosa, cabezona.
Me arrodillo, chupo fuerte. Lengua en el glande, saliva gotea, bolas en mi boca. Gime: ‘Joder, qué puta boca’. Lo empujo a la cama, monto. Coño resbaladizo traga su polla entera. ‘¡Sí, así, cabrón!’, grito cabalgando. Pego saltos, tetas rebotan, sudor nos pega. Él me agarra culo, azota: plaff plaff. Cambio, perrito: entro hasta el fondo, verga me parte. ‘¡Más fuerte, rómpeme el coño!’, pido. Me folla brutal, huevos chocan clac clac. Dedos en mi clítoris, me corro gritando, chorro moja sábanas.
El Sexo Brutal con Urgencia de Vuelo
No para. Me pone contra pared, piernas arriba, me penetra vaginal y anal alterno. ‘Tu culo es mío’, gruñe. Duele rico, lubricado con mi jugo. Gime español aprendido: ‘¡Coño, qué prieto!’. Le monto de nuevo, 69: chupa coño, yo verga hasta garganta. Semen casi sale, lo paro. ‘Dentro, lléname’. Última follada misionero, ojos clavados. Bombeada salvaje, ‘Me corro… ¡ahhh!’, explota dentro, leche caliente inunda. Yo orgasmo doble, uñas en su espalda.
Agotados, abrazados. Reloj marca 4 am. ‘Mi vuelo a las 6’, dice él. ‘El mío a las 7’. Beso suave. ‘Gracias por esto, Ana’. ‘Ido al carajo, Gérard. Guárdalo en tu memoria’. Se viste, maleta. Yo en la cama, coño gotea su corrida. Sale, puerta cierra. Me ducho rápido, olor a sexo queda. Vuelvo al aeropuerto, anuncio: ‘Vuelo a Madrid, embarque’. Me siento, sonrisa pícara. Ese polvo anónimo, urgente, quema en mi bagaje a mano. Mañana, vida normal. Pero esta noche… inolvidable.