Estaba en el bar del aeropuerto, esperando mi vuelo con escala eterna. Olía a café quemado, announcements de vuelos retumbaban de fondo. Clima helado del aire acondicionado me erizaba la piel bajo el vestido ligero. Llevaba horas de viaje, sudada, cachonda por el anonimato. Entonces lo vi. Alto, moreno, ojos que me clavaron. Se sentó cerca, pidió un whisky. Nuestras miradas se cruzaron. Sonreí, él devolvió. ‘¿Escale larga?’, preguntó con acento francés. ‘Demasiado’, dije, mordiéndome el labio. Hablamos tonterías, pero la tensión crecía. Sabía que mi vuelo salía en cuatro horas. Él igual. ‘Hay un hotel al lado’, murmuró. Dudé un segundo. ‘Vamos’. Adrenalina pura, sin nombres, sin mañana.
Subimos a la habitación impersonal. Draps blancos crujientes, AC zumbando. Puerta cerrada, nos devoramos. Manos urgentes. Le arranqué la camisa, él mi vestido. ‘Qué coño tan liso’, gruñó, tocándome. Rasurada para el viaje, lista. Caí de rodillas, saqué su polla dura, gruesa. ‘Joder, qué grande’, gemí. La chupé con hambre, lengua en el glande, bolas en la mano. Él jadeaba, ‘Sí, puta, trágatela’. Me levantó, me tiró en la cama. Piernas abiertas, me comió el coño. Lengua profunda, dedos dentro, ‘Estás empapada’. Gemí fuerte, ‘Fóllame ya’. Entró de golpe, polla reventándome. ‘¡Ah! Más fuerte’. Nos follamos como animales. Misionero, yo encima cabalgando, tetas rebotando. Él me pellizcaba pezones, ‘Tu coño aprieta como virgen’. Cambiamos, perrito. Me azotó el culo, ‘Pide más’. ‘¡Córrete dentro, lléname!’. Rugió, semen caliente inundándome. No paró. Me puso a cuatro, dedo en el culo mientras me follaba. ‘Quieres anal?’, jadeó. ‘Sí, rómpeme’. Lubriqué con saliva, entró lento. Dolor placer, ‘Joder, qué prieto’. Me folló el culo brutal, mano en clítoris. Orgasmos múltiples, grité, temblé.
El mirada que lo cambió todo
Sudados, exhaustos. Miré reloj. ‘Mi vuelo’. Él sonrió, ‘Yo el tuyo’. Ducha rápida, agua caliente lavando pecados. Besos salados. ‘Ha sido… inolvidable’, susurró. Bajamos, check-out exprés. En la terminal, último roce. ‘Suerte’, dije. Anuncio mi vuelo. Me fui con coño palpitante, semen goteando interno, recuerdo ardiente en mi equipaje de mano. Volvería a ese aeropuerto solo por eso.