Mi escala ardiente en el hotel del aeropuerto: follada salvaje con dos desconocidos

Estaba en escala en Barajas, Madrid. Vuelo retrasado cuatro horas. Me metí en el hotel del aeropuerto, ese de sábanas blancas impersonales y aire acondicionado que te pone la piel de gallina. Olor a café fuerte por todos lados, anuncios de vuelos retumbando: ‘Última llamada para París…’. Llevaba falda trapecio corta, sin bragas, top ceñido sin sujetador. Tetas duras por la excitación del viaje, coño ya un poco húmedo pensando en anónimos.

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Me senté en la barra del bar, crucé las piernas despacio. Ahí lo vi. Juan, moreno, piel ebena, fuerte como un toro. Guardián de noche del hotel, uniforme ajustado marcando paquete. Nuestras miradas se cruzaron. Sonrió, ojos clavados en mis muslos. Pedí un gin-tonic, él se acercó. ‘¿Vol retrasado? Yo acabo en dos horas, pero… ¿y si compartimos el tiempo?’, dijo con acento caribeño. Dudé, mordí labio. ‘No sé… pero joder, me encanta el anonimato. Mañana me voy y no hay mañana’. Él miró mis tetas, botón de falda entreabierto. Vio mi coño glande. ‘Sin nada debajo, puta… Vamos arriba’.

El cruce de miradas en el bar del aeropuerto

Subimos. Ascensor vacío, su mano ya en mi culo. Puerta habitación, clic. Aire frío, sábanas crujientes. Me empujó contra la pared. ‘Quítate todo’, gruñó. Falda al suelo, top voló. Tetas al aire, pezones duros. Él se bajó pantalón, polla negra enorme, venosa, goteando. ‘Chúpamela’. Me arrodillé, olor a macho. La metí en boca, garganta profunda. ‘Joder, qué buena garganta’. Me levantó, lengua en coño. Lamía clítoris, dedos dentro, chap-chap. ‘Estás empapada, zorra viajera’.

Me tiró en cama, piernas abiertas. Polla entró de golpe, coño lleno. ‘¡Fóllame fuerte, no hay tiempo!’. Embestidas brutales, cama rechinando. Sudor, piel pegajosa. ‘Llamo a Pablo, mi compañero. Quiere ver esto’. Teléfono: ‘Sube, hay una puta en calor’. Pablo llegó, chileno joven, polla gruesa. ‘Mira ese coño tragándosela’. Juan salió, Pablo en mi boca. Sabor salado, bolas en nariz. Juan en culo, lubricado con mi jugo. ‘¡Anal, sí!’. Doble penetración, coño y culo repletos. Gritos: ‘¡Me corro, cabrones!’. Chorros calientes dentro, semen chorreando muslos.

La follada brutal en la habitación antes del vuelo

Orgasmo brutal, piernas temblando. Me corrieron tres veces, pollas alternando agujeros. Boca llena, tragué todo. Cuerpos pegados, olor a sexo y café lejano.

Amaneció. Anuncios: ‘Vuelo embarcando’. Me vestí rápido, falda pegada a piel húmeda. ‘Adiós, Juan, Pablo. Gracias por la noche’. Besos rápidos, sonrisas pícaras. Salí, check-in. Coño dolorido, semen secándose, recuerdo ardiendo en mi equipaje de mano. Vuelo despegó, sonrisa en cara. Mañana, vida normal. Pero esto… eterno.

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