Estaba en la sala de embarque, vol retrasado tres horas. Nervios a flor de piel, el olor a café quemado del bar me mareaba. Anuncios de vuelos retumbando: ‘Vuelo a Madrid, puerta 15’. Me senté en un taburete alto, cruzando las piernas, falda corta subiendo un poco. Él apareció de repente, alto, mirada fija. Traje negro, maleta a rueda. Nuestros ojos se engancharon. Sonreí, él se acercó.
‘¿Escale larga?’, dijo con acento italiano. ‘Sí, jodida espera’, respondí, mordiéndome el labio. Charlamos de viajes, de la mierda de aeropuertos. Su mano rozó mi rodilla ‘accidentalmente’. El corazón me latía fuerte. ‘Hay un hotel al lado, cinco minutos. ¿Café allí?’. Dudé, pero la adrenalina… ‘Vale, ¿por qué no?’. Cogimos un taxi, silencio cargado. En recepción, pagó una habitación. Subimos, clim fría golpeando, sábanas blancas crujiendo bajo mis dedos.
El cruce de miradas en la sala de embarque
La puerta se cerró, y bum. Me empujó contra la pared, besos duros, lengua invadiendo. ‘Quítate la ropa, puta’, gruñó. Obedecí rápido, tetas al aire, coño ya mojado. Él se sacó la polla, gorda, venosa, palpitando. ‘A cuatro patas en la cama’. Me puse, culo en pompa. Palmada fuerte en la nalga, ardor instantáneo. ‘¿Te gusta?’, ‘Sí… más’. Sacó un plug del maletín –rosa, metálico–. ‘Chúpalo’. Lo lamí, saliva chorreando, sabor metálico. Luego, escupió en mi culo, metió un dedo. ‘Relájate, zorra’. Empujó el plug, estirándome el ojete. Grité bajito, placer mezclado con dolor.
Me folló la boca primero, polla hasta la garganta, arcadas, babas por barbilla. ‘Buena mamada’. Luego, me tiró en la cama, piernas abiertas. Lamió mi coño, clítoris hinchado, jugos por todas partes. ‘Estás empapada’. Metió dos dedos, bombeando. Yo gemía, ‘Fóllame ya’. Se puso encima, polla rompiendo mi entrada, embestidas brutales. La cama chirriaba, clim zumbando, olor a sexo y sudor. Me dio la vuelta, plug aún en culo, y la clavó por detrás. ‘Toma, puta de aeropuerto’. Cada golpe rebotaba el plug, doble penetración. Me corrí gritando, coño contrayéndose, chorros calientes.
La despedida antes del amanecer
No paró. Me cabalgó, tetas botando, pellizcándome pezones. ‘Córrete otra vez’. Lo hice, temblando. Él gruñó, ‘Me voy a correr en tu culo’. Sacó el plug, polla lubricada entró despacio, estirándome al límite. Dolor-placer loco. Bombeó fuerte, hasta vaciarse dentro, semen caliente llenándome. Caímos jadeando, sudor pegajoso en sábanas impersonales.
A las 4 am, alarma. ‘Mi vuelo’. Se vistió rápido. ‘Ha sido… inolvidable’, dijo besándome. ‘Sin nombres, sin mañana’. Bajamos, taxi de vuelta. En la terminal, mirada última, anuncio: ‘Embarque vuelo Barcelona’. Me fui con el culo ardiendo, semen goteando, recuerdo grabado en la piel. Mejor escale ever.