Estaba en escala en Barajas, vuelo a Barcelona retrasado tres horas. El olor a café quemado del bar del aeropuerto me tenía harta, pero me senté con un gin-tonic para matar el tiempo. La sala bullía de anuncios: ‘Vuelo EK147 a Dubái, puerta 23’. Clima frío, como siempre.
Lo vi entrar. Alto, moreno, ojos que taladraban. Camisa ajustada, pantalón que marcaba paquete. Nuestras miradas se cruzaron. Sonrisa pícara. Se acercó, ‘¿Española? Yo voy a París, pero… ¿escale como tú?’. Charla tonta sobre vuelos, pero el roce de su brazo… Uff. ‘Hay un hotel al lado, cinco minutos. Mi habitación libre hasta las seis. ¿Vienes?’. Dudé un segundo, el corazón latiendo fuerte. ‘Vale, pero rápido, mi vuelo no espera’. Adrenalina pura, anonimato total. Nadie nos conocía.
El cruce de miradas en el bar del aeropuerto
Caminamos rápido, el shuttle del hotel pitando. Recepción impersonal, ascensor oliendo a desinfectante. Entramos en la 312. Climatizador zumbando, sábanas blancas crujientes, ventana con vista a las pistas iluminadas. Anuncios lejanos: ‘Última llamada vuelo IB3456’.
Me empujó contra la puerta, beso salvaje. Lenguas enredadas, su aliento a menta. Manos bajando mi falda, ‘Joder, qué bragas tan putas’. Las apartó, dedos directos a mi coño. Ya estaba empapada. ‘Estás chorreando, zorra’. Gemí, ‘Fóllame ya, no tenemos tiempo’. Le bajé el zipper, polla dura como piedra, venosa, gorda. La chupé arrodillada, saliva goteando, él gimiendo ‘Sí, así, trágatela’.
Me levantó, contra el espejo del baño. Grande, reflejando todo. Brazos arriba, usó su corbata para atarme las muñecas al perchero. ‘No te muevas’. Bustier fuera, tetas al aire, pezones duros. Dedos en mi clítoris, frotando fuerte. ‘Mira cómo te abres’. Entró dos dedos, luego tres, follándome la mano. Yo temblando, piernas flojas. ‘Por favor, métemela’.
El polvo urgente en la habitación con urgencia de embarque
Se giró, polla rozando mi culo. Lubriqué con mi propia humedad. Empujó despacio, ‘Relájate, cabrona’. Entró en mi coño de un golpe, hasta las bolas. Clavada, gritando. Ritmo brutal, pelvis chocando, ‘¡Más fuerte!’. Mirando el espejo, vista a las pistas, aviones despegando. Su mano en mi garganta, apretando. ‘Vas a correrte como puta’. Clítoris hinchado, orgasmo explotando, chorros bajando piernas.
Me desató, me tiró a la cama. Sábanas frías contra piel sudada. Monté encima, cabalgando salvaje. Polla rellenándome, tetas botando. Él pellizcando pezones, ‘Córrete otra vez’. Cambiamos, perrito contra ventana. Vista a terminales, luces parpadeando. Me folló el culo con cuidado primero, dedo lubri, luego polla. ‘¡Joder, qué apretado!’. Entró lento, dolor-placer. Aceleró, nalgadas rojas. Gimiendo alto, ‘Me vengo dentro’. Explosión, semen caliente llenándome.
Sudados, jadeando. Miradas cómplices. ‘Ha sido… brutal’. Se duchó rápido, yo vistiéndome. ‘Mi vuelo’. Beso último, olor a sexo en la piel. Bajamos, shuttle de vuelta. En la puerta, ‘Adiós, desconocido’. Despegue con coño palpitando, recuerdo ardiente en mi maleta de mano. Mañana, vuelta a la rutina. Pero esta noche… inolvidable.