Mi follada salvaje en el hotel del aeropuerto con un desconocido

Estaba en escala en Barajas, Madrid. Vuelo retrasado cuatro horas. Joder, qué coñazo. Me senté en el bar del hotel al lado del aeropuerto, ese de paso con habitaciones para pernoctar. Olor a café quemado por todos lados, anuncios de vuelos retumbando: ‘Pasajeros a París, puerta 15’. Climatización helada, piel de gallina. Yo, con mis 36 años, falda corta, blusa escotada, abierta a lo que salga. Viajo sola, adoro ese anonimato, follar sin mañana.

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Lo vi entrar. Chico de unos 25, moreno, ojos juguetones, camiseta ajustada marcando pectorales. Se sentó al lado, pidió una cerveza. Nuestras miradas se cruzaron. Sonrisa. ‘¿Retraso también?’, le dije. ‘Sí, cinco horas. Soy Damien, de Francia’. ‘Yo Lucía, española. ¿Quieres compañía?’. Dudó un segundo, ‘Joder, sí’. Charla fluida: viajes, aventuras. Su mano rozó mi muslo. Adrenalina pura. ‘Mi habitación está arriba, vuelo a las 6 am. ¿Vienes?’. ‘Vamos’, soltó él, voz ronca.

La chispa en el bar del aeropuerto

Subimos. Ascensor pitando, su aliento en mi cuello. Puerta abierta, habitación impersonal: sábanas blancas crujientes, aire acondicionado zumbando frío. Lo empujé contra la pared. Beso hambriento, lenguas enredadas. ‘Quítate todo’, murmuré. Se desnudó rápido: polla tiesa, gruesa, venosa, goteando ya. ‘Mmm, qué polla más rica’. Me arrodillé, la olí: olor a hombre, sudor fresco. Lamí el glande, salado. La chupé hondo, garganta apretada, babeando. ‘Joder, Lucía…’. Él gimiendo, manos en mi pelo.

Me puse de pie, me arranqué la ropa. Tetas al aire, pezones duros. ‘Fóllame ya, no hay tiempo’. Me tiró en la cama, sábanas frías contra mi piel caliente. Separó mis piernas, coño depilado chorreando. ‘Estás empapada’. Metió dos dedos, chapoteo húmedo. ‘Ahh, sí…’. Lamé mi clítoris hinchado, lengua rápida. Gemí fuerte, ‘Come mi coño, cabrón’. Dedos en mi ano, juguetón. ‘¿Te gusta por detrás?’. ‘Sí, métemela toda’.

El polvo brutal y la despedida rápida

No esperó. Me puso a cuatro patas, nalgas arriba. Escupió en mi culo, polla frotando. ‘Voy a follarte el coño primero’. Empujó de un golpe, llena hasta el fondo. ‘¡Hostia, qué apretada!’. Yo gritando placer, ‘Fóllame duro, Damien, rómpeme’. Golpes secos, piel contra piel, cama chirriando. Sudor mezclado, olor a sexo crudo. ‘Ahora el culo’, jadeé. Sacó, glande en mi ojete rosado. Lentito al principio, ‘Relájate…’. Entró centímetro a centímetro, dolor-placer. ‘¡Sí, joder, dame por el culo!’.

Me taladraba el ano, bolas golpeando mi coño. Mano en mi clítoris, frotando. ‘Me corro…’. Él aceleró, ‘Yo también, puta’. Se retiró, me giró. Polla palpitante frente a mi boca. ‘Trágatela’. Chupé furiosa, leche caliente salpicando garganta, cara, tetas. Grité mi orgasmo, cuerpo temblando.

Minutos después, ducha rápida, agua caliente lavando fluidos. ‘Ha sido brutal’, dijo él, besándome. ‘Vuelo en una hora. Adiós, desconocido’. Bajé al aeropuerto, anuncio: ‘Vuelo a Barcelona, embarque’. Caminé con coño dolorido, culo palpitante, sonrisa pícara. Ese polvo en mi equipaje de mano, recuerdo ardiente para masturbarme en el avión.

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