Estaba en el aeropuerto de Madrid, escale eterna de cuatro horas. El vuelo retrasado, anuncios por megafonía cada dos por tres: ‘Pasajeros a Barcelona, puerta 15’. Olía a café quemado del bar, ese aroma fuerte que te despierta. Me pedí un cortado, sentada en la barra, aburrida. Entonces la vi. Menudita, ojos verdes intensos, pelo suelto. Me miró… eh, un segundo de más. Sonrió tímida. Me acerqué, ‘¿Escale también?’. ‘Sí, a París, tres horas muertas’, dijo con voz suave, acento francés suave. Charlamos. Se llamaba Natasha, o algo así. Viajera como yo, abierta, risueña. ‘¿Y si matamos el tiempo juntos? Hay un hotel al lado, barato’. Adrenalina pura. Anonimato total, nos íbamos en horas. ‘Vale, vamos’. Corazón latiendo fuerte.
El hotel era impersonal, moqueta raída, clim ruidosa helando la habitación. Draps blancos crujientes, olor a desinfectante. Cerramos la puerta, silencio roto por un ‘ven aquí’. Nos besamos ya en el ascensor, lenguas urgentes. En la cama, nos desnudamos rápido. Sus tetitas pequeñas, duras, pezoncitos rosados. ‘Eres preciosa’, le dije, tocándole la concha casi sin pelos, suave como terciopelo. Ella jadeó, ‘Tócame más’. Yo, con mis tetas grandes, ella las chupó fuerte, mordiendo pezones hasta doler de placer. ‘Joder, qué rica’. Manos por todos lados, dedos en su coñito húmedo, resbaladizo. ‘Métemelos’, suplicó. La abrí, clítoris hinchado, la lamí despacio, sabor salado dulce. Gime fuerte, ‘¡Sí, chúpame la concha!’. Urgencia, sabíamos que no había tiempo. Se puso a cuatro, culo perfecto, yo lamiéndole el ano y coño alternando. ‘Fóllame con la lengua’. Me corrí primero, temblando, ella bebiendo mis jugos.
El cruce de miradas en la sala de embarque
Pero no paró. ‘Quiero mear’, dijo riendo, juguetona. Yo excitada perdida, ‘Hazlo encima’. Se subió a horcajadas, pis calientita en mi vientre, bajando a mi coño. ‘¡Qué puta delicia!’, grité. Olía fuerte, pero erótico, prohibido. Luego yo sobre ella, meando en sus tetas, su boca abierta. ‘Bebe, zorra’. Nos frotamos coños, clítoris contra clítoris, sudorosas, clim zumbando. Dedos dentro, tres en su coño apretado, ‘¡Me corro, joder!’. Gritó, squirt mezclado con pis, empapando sábanas. Yo la follé con la mano entera casi, orgasmos en cadena. Besos sucios, saliva, ‘Eres mi puta de escale’. Horas volando, cuerpos pegajosos.
Amaneció, luces del aeropuerto parpadeando por la ventana. Anuncios lejanos: ‘Vuelo a Barcelona, embarque inmediato’. Nos duchamos rápido, agua caliente lavando pecados. ‘Ha sido brutal’, dijo abrazándome, piel fresca. ‘Sin nombres reales, sin mañana’. Le di un beso largo, lengua última. Bajamos, pagué mi parte. En la puerta, mirada cómplice. ‘Buen viaje’. Corrí a embarque, coño palpitando aún, braguita húmeda en el bolso. Recuerdo quemando, adrenalina pura. Volvería a hacerlo mil veces.