Estaba en Barajas, escala eterna por un vuelo retrasado. Olía a café quemado del bar, anuncios de vuelos retumbando: ‘Última llamada para París’. Me senté en la barra, cansada, con ganas de algo… excitante. Llevaba falda corta, blusa ajustada, sin bragas porque el viaje me pone cachonda. Entonces la vi. Pelo castaño ondulado, ojos almendrados, camisa rosa ceñida marcando tetas grandes. Se sentó al lado, pidió un gin-tonic. Nuestras miradas se cruzaron. Sonreí. Ella dudó, pero devolvió la sonrisa. ‘¿Retraso también?’, le dije. ‘Sí, hasta mañana. ¿Y tú?’. ‘Unas horas nada más’. Silencio cargado. Su rodilla rozó la mía. Sentí el calor subiendo.
Hablamos poco. ‘Hay un hotel aquí al lado’, murmuró, mordiéndose el labio. ‘¿Vamos? Solo unas horas, sin nombres, sin mañana’. El corazón me latió fuerte. Adrenalina pura. ‘Venga, sí’. Pagamos, salimos. El viento frío del aeropuerto, luces parpadeando. En recepción, habitación impersonal, aire acondicionado helado erizando la piel. Cerramos la puerta. Sus manos en mi cintura ya. ‘Joder, me has puesto cachonda desde la barra’, dijo. La besé, lengua dentro, saboreando su gin. Manos por todas partes.
El cruce de miradas en la sala de embarque
Me empujó contra la cama, sábanas blancas crujientes, olor a limpio y lejano a aviones. Me quitó la blusa, chupó mis tetas, pezones duros como piedras. ‘Qué ricas’, gimió. Bajó la falda, vio mi coño depilado, ya mojado. ‘Sin bragas, puta’. Se arrodilló, lengua directa al clítoris. Lamía fuerte, chupando mi flujo, dedos abriendo labios. ‘Estás empapada, sabor a miel’. Gemí, arqueé la espalda. El zumbido de la clim, anuncios lejanos: ‘Vuelo a Roma embarcando’. Urgencia total. Le abrí las piernas, su coño peludo, húmedo, olor fuerte y excitante. Metí dos dedos, follándola rápido. ‘¡Sí, así, cabrona!’. Se corrió primero, squirteando en mi mano, gritando bajito.
Saqué su maleta, vibrador enorme. ‘Lúbralo con tu boca’, ordenó. Lo chupé, saliva goteando. Me puso a cuatro patas, lo metió en mi coño de un golpe. ‘¡Hostia, qué grande!’. Embestía duro, tetas rebotando contra mi espalda. ‘Te follo como a una zorra de aeropuerto’. Le pellizcaba el clítoris mientras, ella jadeaba. Cambiamos: 69 en la cama, su coño en mi cara, yo lamiendo todo, bebiendo su jugo salado. Lengua en su culo, dedos en coño. ‘Me corro, Ana, ¡joder!’. Explosión mutua, cuerpos temblando, sudor mezclado con clim fría.
Follada intensa antes del vuelo
No paramos. Me ató manos con mi bufanda, jugó con mi clítoris hasta que supliqué. ‘Ruega por mi lengua’. Lamía lento, torturándome. Luego me desató, me folló con el vibrador mientras yo le metía dedos. Orgasmos en cadena, coños chorreando sábanas. ‘Tu vuelo…’, murmuró entre gemidos. Miré el reloj: dos horas. ‘Una más’. Final: ella encima, tribbing, coños frotándose, clítoris contra clítoris, resbaladizos. ‘¡Me vengo contigo!’. Gritamos juntas, última corrida brutal.
Amaneció gris. Vestidas rápido, beso salado. ‘Adiós, recuerdo en el equipaje’. Bajé al aeropuerto, olor a café otra vez, mi coño palpitando. Anuncio: ‘Mi vuelo embarcando’. Sonreí, subí al avión con su sabor en la boca. Sin nombres, solo fuego.