Estaba en el aeropuerto de Madrid, escale de cuatro horas. Vuelo retrasado, joder. Me senté en el bar, olor a café quemado por todos lados, anuncios de vuelos retumbando cada dos minutos. ‘El vuelo a Barcelona embarca en la puerta 15’. Sudaba un poco, el aire acondicionado helado me ponía la piel de gallina. Pedí un mojito para matar el tiempo. Ahí lo vi. Un chico joven, moreno, con ojos tímidos pero cuerpo atlético. Vestía vaqueros ajustados, camiseta blanca. Nuestras miradas se cruzaron. Sonreí, él apartó la vista, ruborizado. Volvió a mirar. Eh… qué mono.
Me acerqué, copa en mano. ‘¿Esperando vuelo también?’. Asintió, voz suave. ‘Sí, a París. Retrasado’. Se llamaba Alex, veintidós años, primer viaje solo. Nervioso, jugaba con su vaso. Hablamos de tonterías, pero el aire cargado. Sus ojos bajaban a mis tetas, mi falda corta. ‘Hace frío aquí, ¿no?’, dije, rozando su brazo. Él tragó saliva. ‘Sí… mucho’. Sentí la electricidad. Mi coño ya húmedo pensando en anonimato. Nadie nos conoce, volamos en horas. ‘Oye, hay un hotel al lado. ¿Quieres matar tiempo?’. Dudó. ‘Eh… ¿en serio?’. Le guiñé. ‘Sin compromisos, solo placer’. Pagamos y salimos, su mano en mi cintura.
El cruce de miradas en la sala de espera
La habitación impersonal, clim rugiendo, drapos blancos crujientes. Cerré la puerta, lo empujé contra ella. ‘Quítate la ropa’. Obedeció, polla ya medio dura saltando. La cogí, gruesa, venosa. ‘Joder, qué polla más rica’. Me arrodillé, lamí el glande salado. Él gimió. ‘Oh… puta madre’. Chupé fuerte, bolas en la boca, saliva goteando. Me levantó, tiró en la cama. Rasgó mi blusa, tetas al aire. Mordió pezones, dolor placer. ‘Fóllame ya’, jadeé. Se puso encima, polla rozando mi coño empapado. Entró de un golpe, hasta el fondo. ‘¡Sí! Más duro’. Bombeaba como loco, cama chirriando. Sudor mezclado, olor a sexo. Le arañé espalda. ‘Méteme el dedo en el culo’. Obedeció, index girando mi ano apretado. Gemí alto, orgasmo subiendo. Cambiamos, yo encima, cabalgando salvaje. Polla palpitando dentro. ‘Me corro…’. Chorros calientes llenándome. Me corrí gritando, coño contrayéndose.
La follada urgente en la habitación del hotel
Pero no paramos. Lo puse a cuatro, lamí su culo, dedo dentro. ‘Ahora yo te follo el culo’. Escupí, empujé polla lubricada. Entró apretado, él gruñó. ‘¡Joder, qué estrecho!’. Follando anal brutal, nalgas rojas de palmadas. ‘Córrete en mi boca’. Salió, me arrodillé. Leche espesa en lengua, tragué todo. Exhaustos, cuerpos pegajosos.
Amaneció, alarma. ‘Mi vuelo’. Beso rápido, sabor a sexo. ‘Ha sido… increíble’, murmuró. ‘Sin mañana, guapo’. Salí, maleta en mano, coño dolorido, sonrisa pícara. Anuncio: ‘Vuelo a Barcelona, puerta 12’. Subí al avión, recuerdo ardiendo en mi mente. La mejor escale ever.